ONUSIDA lamenta que el derecho a la salud está pasando por alto a los pobres


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ONUSIDA ha avisado a los gobiernos de todo el mundo de que el derecho a la salud está pasando por alto a los pobres por los altos costes de atención médica, señalando que los ricos se están beneficiando de la tecnología sanitaria de vanguardia mientras los pobres luchan por tener una atención médica básica.

Tal como ha comentado la organización, al menos la mitad de la población mundial no puede acceder a servicios de salud esenciales, y cada dos minutos muere una mujer mientras da a luz. Entre las personas más vulnerables a sufrir esta discriminación sanitaria son las mujeres, adolescentes, personas con VIH, homosexuales, trabajadores sexuales, personas transgénero, migrantes, refugiados y pobres, entre otros.

En este sentido, ONUSIDA ha advertido de que casi 100 millones de personas son empujadas a la pobreza extrema porque tienen que pagar por la atención médica, y más de 930 millones gastan al menos 10% de sus presupuestos familiares en atención de salud. Además, en muchos países, a las personas se les niega la atención médica o reciben atención médica de baja calidad debido a tarifas de usuario inasequibles. El estigma y la discriminación niegan a las personas pobres y vulnerables, especialmente a las mujeres, su derecho a la salud.

Asimismo, la organización ha detallado que cada semana unas 6.000 mujeres jóvenes de todo el mundo se infectan con el VIH y, en el caso concreto del África subsahariana, cuatro de cada cinco nuevas infecciones por el VIH entre adolescentes son chicas, siendo las enfermedades relacionadas con el sida la principal causa de muerte de mujeres en edad reproductiva en la región.

"Brindar atención médica para todos es una elección política que muchos gobiernos no están tomando", ha denunciado ONUSIDA, para informar de que Tailandia ha reducido las tasas de mortalidad de niños menores de cinco años a 9,1 por 1000 nacidos vivos, mientras que en los Estados Unidos la tasa es de 6,3 por 1000 nacidos vivos, a pesar de que el Producto Interno Bruto per cápita de Tailandia es aproximadamente una décima parte de lo que es en Estados Unidos.

"El progreso de Tailandia se ha logrado a través de un sistema de salud financiado con fondos públicos que otorga a todos los ciudadanos tailandeses servicios de salud esenciales en todas las etapas de la vida y no deja a nadie atrás", ha explicado.

En este punto, ONUSIDA ha recordado que, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, los países en desarrollo pierden muchos millones cada año debido a la evasión de impuestos corporativos y a la transferencia de beneficios de las grandes empresas, si bien si esta pérdida de dinero se invirtiera en salud, el gasto en salud podría triplicarse en países de bajos ingresos y duplicarse en países de ingresos medios bajos.

"Es inaceptable que las personas ricas y las grandes empresas eviten los impuestos y que la gente común pague por su mala salud. Las grandes empresas deben pagar su parte de los impuestos, proteger los derechos de los empleados, proporcionar el mismo salario por el mismo trabajo y proporcionar condiciones de trabajo seguras para todos, especialmente las mujeres", han dicho desde la organización.

"En la próxima década, podemos terminar con el sida como una amenaza para la salud pública y lograr una cobertura de salud universal. Los gobiernos deben imponer impuestos de manera justa, brindar atención médica de calidad financiada con fondos públicos, garantizar los derechos humanos y lograr la igualdad de género para todos, es posible", concluye la organización.