Obesos, fumadores y bebedores


  • Editorial Univadis
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“Obesos, fumadores y bebedores”. La primera causa de muerte en España son las enfermedades del sistema circulatorio, las cuales causaron en 2016 119.778 muertes en España, el 29% del total, mientras que el alcohol es responsable de casi 40.000, un número nada desdeñable, ya que el –OH puede causar hepatopatía, cardiopatía y graves daños neurológicos. En cuanto a las enfermedades circulatorias, sus dos principales manifestaciones son la cardiopatía y la enfermedad cerebrovascular, causantes del 50% de la mortalidad cardiovascular. Aunque en los últimos 40 años ha disminuido la morbimortalidad prematura por las enfermedades cardiovasculares, el aumento de la obesidad y de la DM2, junto a los malos hábitos, puede provocar una ralentización, incluso una inversión, de esta tendencia. Sin olvidar que, a causa del envejecimiento de la población, el número de muertes por enfermedad cardiovascular ha aumentado, con el consecuente impacto sociosanitario. La enfermedad cardiovascular se asocia a factores de riesgo como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes, y los médicos parece que dejamos en un segundo plano a la obesidad y el tabaquismo, porque “son cosas de los pacientes”. Como existen menos fármacos, tienen menos interés para la industria farmacéutica y, habría que señalar, para nosotros. Lo mismo sucede con el enolismo.

“Obesos, fumadores y bebedores”. La prevalencia de sobrepeso en la población adulta española es del 39,3% y en general del 21,6%, con una prevalencia de obesidad abdominal del 33,4%, mayor aún entre las mujeres y con la edad.  Según la OMS, entre 1980 y 2014 la prevalencia mundial de obesidad casi se ha duplicado, asociándose a más muertes que el bajo peso. Y según el informe del Institute for Health Metrics and Evaluation acerca de los 15 principales factores de riesgo, en España ocupan los dos primeros puestos el IMC elevado y la dieta inadecuada. El aumento de la sobrecarga ponderal indica la necesidad de una vigilancia sistemática y de acciones integradas, lo que incluye cambios en la forma de comer y de vivir, ya que comemos mal y nos movemos poco, lo que produce sobrepeso y aumenta nuestro riesgo cardiovascular … y otros riesgos. Un estudio apunta que la ingesta de carne a la parrilla y ahumada puede producir carcinógenos (hidrocarburos aromáticos policíclicos); en una cohorte de 1.508 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama tras 17.6 años de seguimiento se observó que la alta ingesta de carne a la parrilla o a la barbacoa y ahumada podía aumentar la mortalidad tras el cáncer de mama y otro estudio publicado en British Medical Journal indicaba que una mayor ingesta de carne roja podía ser un factor de riesgo para el cáncer de mama. No sólo hay que estar alerta con las parrilladas, también con la comida rápida: en un estudio prospectivo con más de 100.000 personas publicado también en British Medical Journal, el aumento en la dieta del 10% de alimentos ultraprocesados (es decir, de comida rápida), se asoció con un incremento de más del 10% de riesgo de cáncer en general y de mama. Por el contrario, la dieta mediterránea se ha visto eficaz para prevenir y proteger del cáncer de próstata, de mama o gástrico.

“Obesos, fumadores y bebedores”. Las siguientes alertas las situamos en el tabaco y el alcohol. De acuerdo con la “Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España” (EDADES), el alcohol y el tabaco son las sustancias psicoactivas que empiezan a consumirse de forma más precoz en España, a los 16,6 años ambas, datos que se mantienen en todas las Comunidades Autónomas; y el 91,2% de la población de 15 a 64 años ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, lo que convierte al alcohol en la sustancia psicoactiva con mayor prevalencia de consumo. El consumo de alcohol en los últimos 30 días se sitúa en el 62,7% y respecto a su consumo diario, el porcentaje se sitúa en el 7,4%. En cuanto al tabaco, según la “Encuesta Nacional de Salud”, el 23,0% de la población española fuma a diario (algo más que la media europea), el 2,4% es fumador ocasional, el 25,7% se declara exfumador y el 49,0% nunca ha fumado. La población que fuma se concentra entre los 25 y los 54 años (en torno al 30%), bajando el porcentaje al 18,5% entre los jóvenes de 15 a 24 años. En el sur de España se fuma más, mientras que en el Principado de Asturias y en Galicia se registran menores porcentajes. 

En otro Editorial Univadis mostramos cómo la población española es una de las mas longevas del mundo, pero esto no significa que no debamos estar alerta sobre las nuevas “plagas” que tanto impactan a nuestra población. Si nos cuidamos y somos menos “Obesos, fumadores y bebedores” viviremos aún mas y, sobre todo, mejor. Las enfermedades cardiovasculares asustan a todos, a médicos y pacientes, pero las asociadas al alcohol no son peccata minuta. Los médicos sabemos que lo más sencillo, para nosotros y para los pacientes, es contar con una pastilla maravillosa que quite todos los males. En el caso de la obesidad, el tabaquismo y el alcoholismo, no es posible. Claro que hay manejo farmacológico de estas afecciones, pero lo esencial en las tres es la educación y la modificación de los estilos de vida. Educar es dar formación, es reforzar la voluntad y también enseñar a organizarse para contar con lo necesario para, por ejemplo, hacer ejercicio. Según las últimas evidencias, para casi todos es recomendable realizar ejercicio de intensidad moderada (por ejemplo, carrera continua) durante 30 minutos o más, de cinco a siete días a la semana, y en aquellos que no pueden lograr esto se recomienda una actividad física de intensidad más baja o de duración más corta. En todo caso, el ejercicio es preferible al sedentarismo.