Nuevos descubrimientos sobre cómo los priones invaden el cerebro (PLoS Pathogens)


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La propagación de priones al cerebro no se produce por transmisión directa a través de la barrera hematoencefálica, según un estudio publicado en PLoS Pathogens por Annika Keller y Adriano Aguzzi, del Hospital Universitario de Zurich (Suiza) y colegas. Tal como señalan los autores, la información sobre cómo los priones entran al cerebro podría llevar al desarrollo de estrategias efectivas para prevenir la neurodegeneración, incluso después de que se haya producido una infección fuera del sistema nervioso.

Las enfermedades priónicas o las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) son enfermedades cerebrales incurables causadas por modificaciones de la proteína priónica. Los priones pueden transmitirse a través de alimentos contaminados, instrumentos quirúrgicos y sangre. La transmisión de priones ha causado la epidemia de kuru en humanos y la encefalopatía espongiforme bovina en el ganado, que a su vez ha causado la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) en humanos.

Además, la inyección de hormonas contaminadas con priones ha causado cientos de casos de EET. Con el fin de desarrollar medicamentos para prevenir la propagación de priones en el cerebro después de la exposición a través de alimentos o procedimientos médicos, es necesario comprender cómo se propagan los priones desde el lugar de entrada al cerebro.

En el nuevo trabajo, los científicos probaron si los priones en la sangre pueden entrar al cerebro a través de los vasos sanguíneos. Para hacerlo, utilizaron ratones modificados genéticamente con una barrera hematoencefálica altamente permeable, una red de vasos sanguíneos y tejido que se compone de células muy separadas y ayuda a evitar que las sustancias dañinas lleguen al cerebro.

Tanto los ratones modificados genéticamente como los no modificados fueron similares en sus tasas de supervivencia después de la infección con priones. Estos resultados sorprendentes sugieren que el paso de priones a través de la barrera hematoencefálica puede no ser relevante para el desarrollo de la enfermedad. Tomados en conjunto con hallazgos anteriores, los nuevos resultados sugieren que los priones probablemente alcanzan el cerebro viajando a lo largo de los nervios en otras partes del cuerpo, similares a los rabdovirus y los herpesvirus.

"Los estudios en ratones que poseen una barrera hematoencefálica permeable se suman a la conjetura de que la propagación de priones desde la periferia al cerebro no se produce por una transición directa a través de la barrera hematoencefálica permeable -agrega Keller-. Además de su importancia para entender la neuroinvasión de priones, estos resultados pueden ser relevantes para la posibilidad de desarrollar una profilaxis eficaz postexposición de las enfermedades priónicas, que pueden prevenir la neurodegeneración incluso después de que ya haya tenido lugar una infección extraneural".