Nuevos datos "alarmantes" sobre trastornos del sueño después de la COVID-19

  • Megan Brooks

  • Maria Baena
  • Noticias de Medscape
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Las alteraciones del sueño, de moderadas a graves, y la fatiga intensa afectan hasta al 40 % de los pacientes con COVID-19 persistente o con secuelas posagudas de la infección por SARS-CoV-2. Estos problemas son especialmente frecuentes entre los pacientes negros, según muestra una nueva investigación.[1]

La prevalencia "alta" de trastornos del sueño de moderados a graves es "alarmante", comentó a Medscape Noticias Médicas la investigadora del estudio, Dra. Cinthya Pena Orbea, especialista del sueño de la Clínica Cleveland, en Cleveland, Estados Unidos.

Los hallazgos se presentaron en el Congreso Anual de las Asssociated Professional Sleep Societies (SLEEP) de 2022.

La Dra. Pena y sus colaboradores analizaron datos de 962 pacientes con secuelas posagudas de la infección por SARS-CoV-2 atendidos en ReCOVer Clinic, en la Clínica Cleveland, Cleveland Estados Unidos, entre febrero de 2021 y abril de 2022.

Más de dos tercios de los pacientes (67,2 %) informaron fatiga al menos moderada, mientras que un 21,8 % informó fatiga grave, compartió la Dra. Pena.

Además, un 41,3 % informó al menos alteraciones moderadas del sueño, mientras que el 8 % de los pacientes informó alteraciones graves, incluido el insomnio, "lo que podría afectar la calidad de vida", dijo la Dra. Pena.

La obesidad, los trastornos del estado de ánimo y la raza negra surgieron como contribuyentes a los problemas de sueño y fatiga después de la COVID-19.

En particular, después de ajustar según la demografía, la raza negra confirió tres veces más probabilidades de trastornos del sueño de moderados a graves.

"No sabemos a qué se debe esto, uno de nuestros próximos pasos es comprender mejor los determinantes específicos de la raza en los trastornos del sueño pos-COVID-19 y crear intervenciones específicas", dijo la Dra. Pena.

Cuánto tiempo después de la COVID-19 persisten la fatiga y los problemas del sueño "sigue siendo incierto", reconoció la Dra. Pena. Sin embargo, agregó, en su experiencia clínica con la terapia, el sueño y la fatiga pueden mejorar después de seis u ocho meses.

La Dra. Ruth Benca, Ph. D., copresidenta de Alliance for Sleep, no está sorprendida por los hallazgos de Clínica Cleveland.

"Los trastornos del sueño y la fatiga son parte de las secuelas de la COVID-19", indicó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Benca, que no participó en el estudio.

"Sabemos que las personas que han tenido COVID-19 tienen más problemas para dormir después. Existe el insomnio por COVID-19, generado en todos nosotros tan solo por nuestras preocupaciones, miedos, aislamiento y estrés. Y luego, empeorando el sueño, está el impacto real de tener la infección", agregó la Dra. Benca, de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest y Atrium Health Wake Forest Baptist, Winston-Salem, Estados Unidos.

El estudio no contó con financiación específica. Los autores han declarado no tener conflictos de interés económico pertinentes. La Dra. Benca es consultora de Idorsia Pharmaceuticals.

Este contenido fue publicado originalmente en Medcape.com y adaptado para Medscape en español, parte de la Red Profesional.