Nuevas evidencias sobre potenciales biomarcadores para el diagnóstico de Alzheimer (Ann Intern Med)


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Los biomarcadores podrían ser una forma útil de detectar la enfermedad de Alzheimer y los investigadores han encontrado evidencia sólida de su posible desarrollo, según una nueva revisión publicada en Annals of Internal Medicine por investigadores del Sistema de Atención Médica de Minneapolis VA y la Universidad de Minnesota (Estados Unidos).

El autor principal, Howard Fink, explica que las pruebas precisas ayudarían a planificar la atención y el tratamiento. "Un diagnóstico más preciso de las causas subyacentes de la demencia en pacientes vivos podría ayudar a los pacientes y sus familias a planificar mejor qué esperar en el futuro", apunta.

Si hay disponibles nuevos tratamientos para la demencia, "una identificación más precisa del tipo de demencia puede ayudar a dirigir a los pacientes a estudios de investigación dirigidos a tipos de demencia específicos".

El Alzheimer generalmente se diagnostica mediante pruebas cognitivas clínicas, que incluyen un historial de cambios cognitivos y funcionales, y un examen físico. Estudios anteriores encontraron que la evaluación clínica puede identificar correctamente la enfermedad de Alzheimer alrededor del 80% del tiempo.

También puede identificar cuándo la demencia no es causada por el Alzheimer el 70% de las veces. Según los investigadores, estas tasas son probablemente más bajas en entornos de atención primaria, fuera de los estudios de investigación y al principio del curso de la enfermedad.

La única forma segura de confirmar el Alzheimer sigue siendo una autopsia del cerebro después de la muerte. Sin embargo, los estudios sugieren que los biomarcadores emergentes eventualmente pueden proporcionar una forma confiable de confirmar la enfermedad en pacientes vivos.

En el estudio de revisión de biomarcadores, los investigadores revisaron la literatura disponible sobre varias pruebas diferentes diseñadas para detectar cambios en el cerebro asociados con la enfermedad de Alzheimer.

Concluyeron, según los hallazgos publicados hasta la fecha, que tres pruebas diferentes son altamente precisas para distinguir entre la enfermedad de Alzheimer y otras causas de demencia. Los estudios compararon los diagnósticos de estas pruebas con los resultados de la autopsia después de la muerte para confirmar la presencia o ausencia de Alzheimer.

La primera prueba es una exploración de PET amiloide (tomografía por emisión de positrones), que permite a los médicos pueden mapear la acumulación de proteína amiloide, cuyos depósitos son un signo de Alzheimer. En los estudios que usaron PET amiloide, las tasas de diagnóstico fueron superiores al 90% de precisión.

La siguiente prueba que muestra resultados prometedores se llama FDG-PET. Esta prueba utiliza fluorodesoxiglucosa para mapear cómo el cerebro absorbe la glucosa. Los cambios en la captación de glucosa pueden ser un signo de neurodegeneración. En la literatura, la FDG-PET fue precisa para distinguir el Alzheimer de otros tipos de demencia. Podría detectar con precisión la enfermedad aproximadamente el 90% del tiempo.

Otra prueba que se está estudiando es la resonancia magnética. Los médicos pueden usarla para detectar cambios de tamaño en el lóbulo temporal. El volumen reducido del hipocampo puede ser un signo de enfermedad de Alzheimer. La precisión del diagnóstico por resonancia magnética fue superior al 90%.

La revisión también encontró otras dos pruebas que fueron moderadamente precisas, aunque no tanto como las tres citadas. Uno es la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT), que mide la presión del flujo sanguíneo en el cerebro como un signo de degeneración. La otra consiste en analizar el líquido cefalorraquídeo en busca de proteínas relacionadas con el Alzheimer.