Minería de datos médicos: Amazon enseña sus cartas.


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Amazon no tendría un valor en bolsa superior a los ochocientos mil millones de dólares -mientras Telefónica está en poco más de cuarenta mil- si sólo se dedicara a la venta de artículos por Internet. Uno de sus mayores activos es el que se agrupa bajo las iniciales de AWS, acrónimo de Amazon Web Services, que comprende multitud de sistemas integrados para la gestión de la información en la nube. Los mejores servidores, los más extensos campos de almacenamiento y, sobre todo, un software capacitado para mover y tratar una parte importante de la información que circula por el mundo. Inicialmente AWS se originó a rebufo de las propias necesidades de la plataforma de venta amazon.com, pero pronto cobró vida propia y se constituyó en un producto en sí. Muchas de las aplicaciones que lleva cualquier movil trabajan en relación con los servicios en la nube de Amazon, alojan datos en sus servidores y realizan sus cálculos algorítmicos en ellos.

Acaba de conocerse la noticia de que Amazon está ofreciendo un nuevo software llamado Amazon Comprehend Medical que puede trabajar con los registros médicos, incluyendo textos libres, para obtener información clínica relevante. Comienza por extraer los datos de los sistemas de historia clínica y posteriormente los interpreta semánticamente y analiza con una capacidad de proceso muy superior a la que tenga instalada cualquier institución sanitaria. El software puede escanear registros de pacientes previamente digitalizados de manera muy versátil. "Podemos examinar el lenguaje médico de forma completa y automática e identificar los detalles de los pacientes con una precisión increíblemente alta", dijo Matt Wood, gerente general de inteligencia artificial de Amazon Web Services, al Wall Street Journal.

Amazon aplica a este nuevo producto modelos analíticos provenientes del llamado “deep learning”, que significa entrenar al software para que aprenda de sí mismo a la hora de analizar la información. De acuerdo con Taha Kass-Hout, ex directora de informática sanitaria de la FDA que fue contratada por Amazon a principios de este año, el software funciona tan bien o mejor que otros programas similares. Fue capaz de extraer datos sobre enfermedades de los pacientes, prescripciones, pruebas de laboratorio y procedimientos clínicos, todo lo cual se puede organizar en una matriz de datos similar a una hoja de cálculo.

Algunas instituciones sanitarias, como el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, ayudó a la empresa a probar su software, y acaba de anunciar que utilizará los servicios de Amazon para identificar a los pacientes susceptibles de participar en estudios clínicos. Actualmente, alrededor de 60 personas en ese centro se dedican en exclusiva a obtener datos de aproximadamente 500.000 historias de pacientes que obran en su poder.

Las posibilidades de este tipo de tecnologías, que combinan dimensiones como el procesamiento cloud y la inteligencia artificial, son inmensas. Como es bien sabido, en el ámbito sanitario la información se registra de manera habitual al paso del trabajo clínico. Millones y millones de datos se incorporan a los sistemas de historia clínica digital a cada minuto, y eso constituye una inmensa fuente de nuevo conocimiento. Por algo se llama “minería”. Una mina de la que se puede extraer mucho valor, porque con ella el conocimiento médico ya no se basaría en el modelo tradicional de investigación empírica con un número de casos limitados, sino en la propia realidad constatada a través de una ingente cantidad de observaciones y datos de vida real.

Un modelo de análisis con la potencia como la de los sistemas de Amazon podrían suponer cambios en la sanidad y la práctica clínica tan trascendentes como los siguientes, entre muchos otros:

  • Sería posible identificar patrones clínicos muy específicos para un entorno determinado, y adaptar la práctica clínica a la casuística real.

  • Sería posible encontrar comorbilidades no siempre evidentes y pronosticar mejor el curso de la enfermedad.

  • Sería factible relacionar registros de determinadas enfermedades -como los que se están poniendo en marcha en los últimos años en España- con las historias clínicas de los pacientes, y evaluar así de manera más precisa la variabilidad clínica.

  • En el campo de la gestión, sería más fácil encontrar ineficiencias y bolsas de gasto inconveniente.  

  • También sería posible crear modelos que midan la efectividad de los tratamientos, evaluando al detalle, y generar modelos de pago por resultados.

  • En definitiva, sería posible cuantificar y cualificar mejor la producción del bien salud, incluso al efecto de que la sociedad comprometa un mayor monto de recursos aplicados a ello.

Éste es el más reciente esfuerzo de Amazon para posicionarse en el campo de la salud, aunque no el único. El año pasado se publicaron informes fehacientes que desvelaban que la compañía tenía un equipo específico trabajando en proyectos relacionados con la salud, algunos en relación con diversas empresas. También se recuerda la compra que hizo de la farmacia por Internet Pill Pack, y la gama de aplicaciones para salud y bienestar dentro de su división Alexa.

Parece evidente que uno de los grandes disruptores tecnológicos de nuestra era ha tomado la decisión de aplicar sus mejores efectivos al campo sanitario. Lo que está por llegar es inimaginable.