Mejorar la salud del corazón podría prevenir la fragilidad a edad avanzada (J Gerontol Med Sci)


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Una nueva investigación ha demostrado que las personas mayores con riesgo muy bajo de enfermedad cardiaca también tienen muy poca fragilidad, lo que eleva la posibilidad de que esta se pueda prevenir. Dirigido por la Universidad de Exeter, Reino Unido, encontró que incluso pequeñas disminuciones en los factores de riesgo cardiovascular ayudaron a reducir la fragilidad, así como la demencia, el dolor crónico y otras afecciones incapacitantes propias de la edad avanzada.

Muchos perciben la fragilidad como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero el estudio, publicado en Journal of Gerontology: Medical Sciences, encontró que la fragilidad severa era un 85% menos probable en aquellos con un control casi ideal de los factores de riesgo cardiovascular. También detectó que aquellos con menos factores de riesgo cardiaco presentaban muchas menos probabilidades de tener otras afecciones no relacionadas con el corazón, como dolor crónico, incontinencia, caídas, fracturas y demencia.

El autor principal del estudio, João Delgado, apunta que "este estudio indica que la fragilidad y otras enfermedades relacionadas con la edad podrían prevenirse y reducirse significativamente en adultos mayores. Controlar nuestros factores de riesgo cardiaco podría conducir a envejecimientos mucho más saludables".

"Desafortunadamente, la actual epidemia de obesidad está llevando a la población de mayor edad en la dirección equivocada. Sin embargo, nuestro estudio subraya cómo incluso pequeñas reducciones de riesgo valen la pena", añade. El estudio analizó datos de más de 421.000 personas de entre 60 y 69 años, tanto en registros médicos de atención primaria, como del Biobank de Reino Unido. Los participantes fueron seguidos durante más de diez años.

Los investigadores analizaron seis factores que podrían afectar la salud cardiaca y cuestiones como niveles de presión arterial alta, colesterol y glucosa no controlados, además de tener sobrepeso, realizar poca actividad física y ser un fumador actual. El equipo de investigación internacional participó en el UConn Center on Aging en UConn Health, en Connecticut, Estados Unidos, y en el National Institute on Aging  de Estados Unidos.

La autora principal, Janice Atkins, comenta que “una cuarta parte (26%) de los participantes del Biobank de Reino Unido, formado por voluntarios predominantemente sanos, tenían factores de riesgo cardiovascular casi perfectos en comparación con solo 2,4% de la población a través de registros de atención primaria. Esto pone de relieve el enorme potencial de mejora en los factores de riesgo cardiovascular de la población general en Reino Unido".

Es el primer estudio a gran escala que muestra que las personas mayores con perfiles de factores de riesgo cardiovascular casi ideales tienen mejores resultados en una serie de factores que no están directamente relacionados con las enfermedades cardiacas.

George Kuchel, director del Centro UConn para el Envejecimiento, coinvestigador del estudio, añade que "las personas con enfermedades cardiovasculares no tratadas u otras afecciones crónicas comunes parecen envejecer más rápido y con más fragilidad. En el pasado, considerábamos el envejecimiento y estas enfermedades crónicas comunes como inevitables y no relacionadas entre sí".

"Ahora, nuestro creciente cuerpo de evidencia científica sobre el envejecimiento –concluye- muestra que lo que previamente hemos considerado inevitable podría prevenirse o retrasarse a través de un reconocimiento y un tratamiento más temprano y mejor de la enfermedad cardiaca".