¿Médico? Sí, a pesar de todo…


  • Editorial Univadis
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Hace menos de un año un periódico de tirada nacional titulaba así una noticia: “Una médico de El Garrobo es «retenida» cuatro horas en protesta por la falta de personal”. La noticia explicaba cómo en El Garrobo, población de la provincia de Sevilla de 770 habitantes, un piquete de cien vecinos impidió abandonar el Centro de Salud a la médico que había estado de guardia tras acabar su jornada laboral. En la noticia se narra cómo un clima de tensión envolvió al municipio cuando, por falta de personal, se aconsejó a los vecinos que en caso de urgencia llamasen al 061 o acudiesen a municipios próximos. “De repente”, narraba la facultativa, “me encontré con unas cien personas. Uno de ellos fue directo: vamos a ser claros, contra usted no tenemos nada, pero no vamos a dejarla salir de aquí hasta que no nos localice a otro médico”.

Otro caso lo encontramos en el Dr. José Manuel Machimbarrena. Este médico murciano fue secuestrado en 2012 en Nigeria, país en el que trabajaba desde hacía décadas en el Níger Foundation Hospital. En este centro el Dr. Machimbarrena realizaba tareas humanitarias impagables. Por suerte fue liberado sano y salvo. Y es que hay muchos médicos que arriesgan su vida cuando se marchan a trabajar a países africanos y a otras latitudes donde las mafias y grupos organizados pueden sacar provecho del secuestro de un médico. Lo hacen porque su vida se puede cuantificar económicamente y porque, al secuestrar a un médico, pueden contar con sus servicios. Más que secuestrar al médico, secuestran su cualificación. Esto lo han hecho en numerosas ocasiones las FARC colombianas y otros grupos armados en Latinoamérica: como no tenían médicos, se hacían con ellos si era preciso en contra de su voluntad. Sin llegar a este extremo, algo parecido le sucedió a la médico de El Garrobo.

Por suerte, la historia de El Garrobo y la del Dr. Machimbarrena tuvieron finales felices. El problema de las situaciones peligrosas es que, en ocasiones, los malos augurios se pueden cumplir. Un ejemplo desgraciado lo encontramos en la Dra. María Eugenia Moreno. Esta residente de Medicina de Familia del Centro de Salud de Moratalla, en la Región de Murcia, fue asesinada en 2009 durante una guardia. Había atendido a un paciente de 74 años y este, al parecer, no se había quedado satisfecho con el trato recibido. Cogió una pistola y horas después regresó al Centro de Salud para acabar con la vida de la joven médico. María Eugenia dejó un hijo de apenas dos años de vida, un pequeño que deberá crecer sabiendo que su madre, además de médico, fue una héroe.

Tras este terrible suceso el 16 de marzo, fecha del asesinato, fue declarado Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario y se creó, además, el Observatorio de Agresiones. Según datos del Observatorio, las agresiones las puede sufrir cualquier profesional sanitario, aunque de forma mayoritaria las sufren los médicos, los principales responsables de la atención sanitaria. La distribución por sexos del médico agredido es similar, y en cuanto a la localización de las agresiones, en primer lugar se sitúa Atención Primaria, donde se produce el 50 % de las agresiones; después los hospitales, donde se produce una tercera parte; y las urgencias, bien hospitalarias o de Atención Primaria, lugar donde acontece casi el 20 %. 

El vandalismo contra los médicos ha sido analizado en numerosos trabajos y se ha convertido es una preocupación en todo el mundo, ya que se han descrito ataques violentos a médicos por parte de mafias, grupos terroristas y delincuentes en todas las latitudes. Y, por si fuera poco, se trata de un problema en aumento: según la Organización Mundial de la Salud, entre el 8 y el 38 % de los profesionales sanitarios sufren violencia física en algún momento de su carrera, siendo muchos más los amenazados o agredidos ​​verbalmente. Este vandalismo contra los médicos tiene consecuencias muy negativas. Por supuesto, repercute negativamente en los profesionales, pero es que además impacta en el buen funcionamiento de los sistemas sanitarios y puede terminar afectando a la calidad de la atención. Porque si los médicos tienen miedo a ser secuestrados o agredidos en un área, hospital o Centro de Salud, al final ese área, hospital o Centro de Salud se quedará sin médicos. Y si esto puede resultar problemático en España, lo es mucho más en otros países. 

La medicina es una profesión muy bonita, porque se ayuda a muchas personas en lo que posiblemente más les importa: su salud y la vida que tienen por delante. Los médicos dan vida con calidad a millares de personas y esto, a veces, se paga caro. ¿Por qué? En primer lugar, por las expectativas creadas, ya que muchos pacientes creen que somos todopoderosos. La “medicina” para esto es la educación. Los ciudadanos tienen que ser conscientes de que, aunque intentamos ayudarles todo lo que podemos, esto no significa que lo podamos todo. Y, en segundo lugar, porque los sistemas sanitarios están mal organizados: los pacientes sufren sus consecuencias y nosotros, los sanitarios, somos también víctimas. Es decir, nos convertimos en los “daños colaterales” de sistemas ineficientes, colapsados y deshumanizados. Los pacientes enfadados y frustrados contra el sistema no pueden protestar ni enfrentarse a los máximos responsables de la gestión del sistema, por lo que lo hacen ante el gestor directo de su problema, el médico. Para esto se precisa transparencia en las responsabilidades, ya que todos tenemos que ser conscientes de dónde empieza y acaba nuestra tarea. También los médicos y los pacientes. 

Por tanto, educación, transparencia y, además, protección. Los médicos que son agredidos, violentados o maltratados deben contar con el respaldo y la protección que sea precisa. La médico de El Garrobo, el Dr. Machimbarrena y la Dra. Moreno fueron héroes accidentales, en el caso de la Dra. Moreno para su desgracia. ¡Cuántos médicos de urgencias, médicos de familia, cirujanos, clínicos en los hospitales y todo tipo de facultativos hay, en este momento, ejerciendo la medicina heroicamente…! Porque, a pesar de todo, son médicos.