Medicina automatizada

  • Dr. Miguel Álvarez Deza

  • Maria Baena
  • Editorial
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Cada vez es más frecuente que el trabajo manual sea sustituido por la automatización, lo que está provocando la pérdida de empleos en algunos sectores. Este hecho se ha agudizado durante la pandemia de la COVID-19, donde según un estudio del Boston Consulting Group y The Network, más de un tercio de los trabajadores en todo el mundo perdieron su trabajo o lo vieron reducido como consecuencia del cierre de negocios y empresas. 

El porcentaje de personas en España que fueron despedidas o que trabajaron menos horas durante la pandemia fue del 47 %. La media global mundial se situó en el 36 %. Las cifras fueron muy inferiores en países asiáticos como China, Malasia, Singapur o Tailandia con un 18 %. Por otro lado, la pandemia ha golpeado más a los trabajadores más jóvenes o que tienen bajos niveles de estudios. En casi la mitad de todos los encuestados menores de 20 años, o con solo estudios de secundaria, la pandemia ha tenido un impacto negativo en sus vidas, muy por encima de la media mundial.

La encuesta realizada entre octubre y diciembre de 2020, en la que participaron 208.807 hombres y mujeres de entre 20 y 40 años procedentes de 190 países, evidenció que los trabajadores con grados universitarios avanzados, como los médicos, sentían que sus trabajos eran poco reemplazables. De hecho, solo el 35 % de los profesionales sanitarios temía que su trabajo acabara siendo realizado por una máquina. El informe refleja además que tres de cada diez científicos consideran que la investigación será automatizada en el futuro. 

Sin embargo, el estudio muestra que las tareas relacionadas  con el cuidado de la salud o el trabajo social se encuentran dentro de las categorías laborales que  parecen estar más allá del alcance de la tecnología debido al contacto humano con el paciente.

Los profesionales del Derecho, los investigadores, o las personas que ocupan puestos directivos también se mostraron relativamente indiferentes a la automatización, ya que daban por hecho que las máquinas no pueden desempeñar interacciones humanas complejas o incluso que la tecnología siempre va a estar administrada por una persona.

Por el contrario, la preocupación por la automatización resultó ser particularmente alta entre los trabajadores de atención al cliente que realizaban tareas relacionadas con la auditoría, los recursos humanos o la administración. Otro sector que también mostró intranquilidad fue el relacionado con la información y los medios de comunicación o los trabajadores manuales o de fábricas.

Geográficamente también existen grandes diferencias en las personas que ven que la automatización pone en peligro su vida profesional. La percepción de una amenaza parece ser más común en las economías con pocas protecciones para los trabajadores y altos niveles de digitalización, lo que significa que existirían altas probabilidades de que el trabajo se viera afectado por la tecnología. Esto ocurre en Singapur, China y otros países asiáticos.
Los encuestados europeos tienden a ser los menos preocupados, probablemente por las fuertes protecciones que disfrutan. Por ejemplo, en los Países Bajos y en Francia, solo uno de cada cuatro está preocupado por la automatización. En España cuatro de cada diez.

Más de dos tercios de los trabajadores en todo el mundo están dispuestos a reciclarse para nuevas profesiones, una actitud que puede sentar las bases para grandes cambios en el lugar de trabajo una vez que termine la pandemia. El interés en cambiar de carrera está vinculado tanto a las interrupciones de la COVID-19 como a la amenaza del cambio tecnológico, que muchos trabajadores creen que se está acelerando.

Tres de cada cuatro de los españoles encuestados están dispuestos a reciclarse para un puesto de trabajo completamente nuevo. Los que menos, los ciudadanos de Países Bajos con un 43 %.

“There's a starman waiting in the sky. He'd like to come and meet us. But he thinks he'd blow our minds… (Starman, David Bowie).

El Dr. Miguel Álvarez Deza es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.