Mascarillas: regreso al presente

  • Dr. Miguel Álvarez Deza

El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

En España, la adherencia al uso de la mascarilla se ha mantenido muy alta a lo largo de la pandemia. Es la principal medida de prevención y su utilización, independientemente de las normas que la regulen, está, en gran parte, sujeto a la responsabilidad de cada persona.

El 20 de mayo de 2020 el Boletín Oficial del Estado publicó la Orden sobre el uso obligatorio de las mascarillas. Casi un año más tarde, el 26 de junio de 2021, el Ministerio eliminó el uso obligatorio de las mascarillas al aire libre siempre que se pudiera guardar una distancia de 1,5 metros. En diciembre de ese año, el inicio de la sexta ola en víspera de las Navidades y la presión de varias Comunidades Autónomas llevó al Gobierno a eliminar el decreto de las sonrisas con un nuevo Real Decreto Ley lleno de polémica, ya que iba junto con la modificación de otros asuntos, entre ellos la subida de las pensiones.

Ese  Real Decreto Ley marcó un antes y un después a la hora de gestionar la pandemia pues, hasta ahora, siempre que se ha obligado o levantado el uso de la mascarilla, la norma tenía  que pasar por el Congreso. Al ser un Decreto Ley no necesita autorización previa y la decisión es única y exclusivamente del Ministerio que, en el último publicado el 20 de abril del 2022, no consensuó la medida de retirar la obligatoriedad de las mascarillas en interiores con las Comunidades Autónomas. 

Parece que todo se precipitó ya que ni la ponencia de Alertas ni la Comisión de Salud Pública votó el asunto como es preceptivo. Era necesario más tiempo y prudencia. Y esta medida no se ha acompañado de la didáctica adecuada.

La alta cobertura vacunal, el descenso de la gravedad de la enfermedad y los indicadores hospitalarios favorables  han sido las razones que alegó el Gobierno para tomar la decisión de eliminar el uso obligatorio de las mascarillas en interiores, salvo en centros sanitarios, sociosanitarios y en el transporte público.

El uso de la mascarilla en interiores es una medida muy icónica, y muy visible, y su eliminación puede también transmitir el mensaje de que ya no hay necesidad de ninguna medida. Una vez más, ha faltado mejorar la estrategia de comunicación a la población.

Según una encuesta, más de la mitad de los entrevistados, el 54 %, opina que se trata de una medida precipitada. Y la mayoría van a seguir utilizándola en todos los ámbitos donde deja de ser obligatoria.

Por otra parte, la retirada del cubrebocas ha significado un aumento de inseguridades en algunos adolescentes que piensan seguir usándolas. 

Si bien la gravedad de la enfermedad ha descendido de manera importante, no ha sido así con los casos diarios. La Semana Santa ha dejado un repunte en los indicadores de transmisión de la COVID-19 con un aumento de la incidencia en los mayores de 60 años, lo que ha llevado a comunidades como Asturias y Cantabria a plantear la posibilidad de volver a aplicar medidas de contención. Asturias ha vuelto a recomendar el uso de mascarillas en interiores, el aislamiento de los casos y la cuarta dosis de vacuna a los mayores de 80 años. Además volverá a extender las pruebas PCR a la población general. 

A estas alturas, tercer año pandémico, no hemos aprendido nada. Esta decisión de retirar la mascarilla en interiores se tomó poco después de eliminar los aislamientos de los casos asintomáticos o con síntomas leves, sin que diese tiempo a evaluar el efecto epidemiológico de la primera medida, como mínimo en dos semanas. 

El abandono del diagnóstico del virus y del registro de todos los casos, la eliminación del aislamiento de los positivos, junto con el final de la obligatoriedad de las mascarillas, puede implicar que cualquier repunte de la infección pase inadvertido hasta que un mes después aumente el número de ingresos hospitalarios.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la fase pandémica no ha acabado, el coronavirus evoluciona y la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia en varias ciudades de China, empeñada en el COVID-19 cero, exige mucha cautela.

El SARS-CoV-2 se va a quedar entre nosotros y va seguir mutando porque nos hemos protegido. Vendrán otras olas y seguramente volveremos a taparnos boca y nariz, porque las mascarillas han venido para quedarse.

“En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas. Y muchas golondrinas huyen de la ciudad. El asesino sabe más de amor que el poeta. Y el cielo cada vez está más lejos del mar..” (Siete crisantemos, J. Sabina).

El Dr. Miguel Álvarez Deza es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.