Más pruebas de que la fruta, las verduras y los granos integrales pueden detener la diabetes

  • Marlene Busko

  • Noticias Médicas de Medscape
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Dos estudios publicados en BMJ respaldan el consumo de más frutas, verduras y alimentos a base de granos integrales para reducir el riesgo de que aparezca diabetes.[1,2]

En un análisis combinado de tres grandes cohortes estadounidenses prospectivas, las personas con el consumo total más alto frente al más bajo de alimentos a base de granos integrales tuvieron disminución significativa del riesgo de diabetes de tipo 2.[1]

"Estos hallazgos proporcionan más respaldo a las recomendaciones actuales de incrementar el consumo de granos integrales como parte de una dieta sana para la prevención de la diabetes de tipo 2", escriben los autores, dirigidos por Yang Hu, estudiante de doctorado en la Harvard TH Chan School of Public Health en Boston, Estados Unidos.

Asimismo, en un gran estudio de casos y cohortes europeo, personas con valores más altos de vitamina C y carotenoides en plasma (por ingesta de frutas y verduras) tuvieron menos incidencia de diabetes de tipo 2.[2]

"Este estudio indica que un aumento incluso moderado en la ingesta de frutas y verduras podría ayudar a prevenir la diabetes de tipo 2, independientemente de que el incremento sea en personas con ingesta inicialmente baja o alta", escriben Ju-Sheng Zheng, Ph. D., de la University of Cambridge en Cambridge, Reino Unido, y sus colaboradores.

Alimentos individuales a base de granos integrales

Estudios previos han demostrado que el alto consumo de granos integrales conlleva menos riesgo de aparición de enfermedades crónicas, tales como diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares, obesidad y algunos tipos de cáncer, indican Hu y sus colaboradores.

Aunque investigación ha demostrado que el cereal de grano integral para desayuno y el arroz integral se vinculan a menos riesgo de diabetes de tipo 2, no se ha establecido el efecto de otros alimentos de granos integrales de consumo común, los cuales contienen diferentes cantidades de fibra alimentaria, antioxidantes, magnesio y fitoquímicos.

Hu y sus colaboradores analizaron datos combinados de 158.259 mujeres estadounidenses que participaron en el Nurses Health Study (1984-2014) o el Nurses Health Study II (1991-2017) y de 36.525 hombres estadounidenses que participaron en el Health Professionals Follow-Up Study (1986-2016), que no tenían diabetes, enfermedades cardiovasculares ni cáncer.

El consumo inicial de 7 tipos de alimentos de granos integrales por los participantes (cereal de grano integral, avena, pan integral, arroz integral, salvado adicional, germen de trigo y palomitas de maíz) se basó en autorrespuestas a cuestionarios de frecuencia de alimentos.

Durante un seguimiento promedio de 24 años, 18.629 participantes desarrollaron diabetes de tipo 2.

Después del ajuste con respecto a índice de masa corporal, estilo de vida y factores de riesgo alimentario, los participantes en el quintil más alto de consumo total de grano integral tuvieron una disminución de 29% del riesgo de aparición de diabetes de tipo 2, en comparación con aquellos en el quintil más bajo.

Los alimentos de grano integral consumidos con más frecuencia fueron cereal de grano integral sin cocción para desayuno, pan integral, y palomitas de maíz.

En comparación con el consumo de menos de una ración de cereal de grano integral sin cocción para desayuno o pan integral al mes, consumir una o más raciones al día se asoció con disminución de 19% y 21% del riesgo de aparición de diabetes, respectivamente.

En el caso de las palomitas de maíz, se encontró una asociación de forma de J para la ingesta, según la cual el riesgo de diabetes de tipo 2 no aumentó de manera estadísticamente significativa hasta que el consumo sobrepasó cerca de una ración al día, lo que condujo a aumento de casi 8% del riesgo de presentación de diabetes, probablemente relacionado con las grasas y el azúcar añadidos a las palomitas de maíz, señalan los investigadores.

En cuanto a los alimentos de grano integral consumidos con menos frecuencia, en comparación con consumir menos de una ración de avena, arroz integral, salvado adicional o germen de trigo al mes, los participantes que consumían dos o más raciones a la semana tuvieron diminución de 21%, 12%, 15%, y 12% del riesgo de presentar diabetes del tipo 2, respectivamente.

Los individuos delgados o con sobrepeso tuvieron más disminución del riesgo de diabetes con el incremento del consumo de alimentos a base de granos integrales; sin embargo, puesto que las personas con obesidad tienen más riesgo de diabetes, incluso una disminución pequeña del riesgo todavía es significativa.

Las limitaciones del estudio consistieron en que fue observacional y que puede haber tenido factores de confusión desconocidos, y los resultados pueden no ser generalizables a otras poblaciones, señalan los autores.

"Cinco al día" de frutas y verduras

Solamente en un estudio pequeño publicado previamente en Reino Unido se ha analizado cómo las concentraciones sanguíneas de vitamina C y carotenoides se asocian con la aparición de diabetes de tipo 2, escriben Zheng y sus colaboradores.

Investigaron en 9.754 adultos que desarrollaron diabetes de tipo 2 de nuevo inicio y un grupo de comparación de 13.662 adultos que se mantuvieron sin diabetes durante un seguimiento promedio de 9,7 años, de 340.234 participantes en el estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition)-InterAct.

Los participantes eran de Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suecia, y Reino Unido, y la aparición de diabetes de tipo 2 ocurrió entre 1991 y 2007.

Los investigadores utilizaron métodos de cromatografía líquida de alto rendimiento con espectroscopia ultravioleta para descifrar las concentraciones plasmáticas de vitamina C y seis carotenoides (α-caroteno, β-caroteno, licopenoluteína, zeaxantina y β-criptoxantina) que utilizaron para calcular una puntuación de biomarcador compuesto.

La recomendación para consumir al menos 5 frutas y verduras al día corresponde a ingerir ≥ 400 g/día, de acuerdo con Zheng y sus colaboradores.

La mediana autonotificada de ingesta de frutas y verduras en el presente estudio fue de 274, 357, 396, 452 y 508 g/día del quintil más bajo al más alto.

Después del ajuste multivariable, los niveles más altos de vitamina C y carotenoides plasmáticos se asociaron a disminución de 18% y 25% del riesgo de aparición de diabetes de tipo 2 por desviación estándar, respectivamente.

En comparación con los pacientes cuyas puntuaciones de biomarcador compuesto para vitamina C y carotenoide estuvieron en 20% más bajo, aquellos con puntuaciones en 20% superior tuvieron la mitad del riesgo de aparición de diabetes.

Aumentar el consumo de frutas y verduras en 66 g/día se asoció con disminución de 25% del riesgo de aparición de diabetes.

"Estos hallazgos proporcionan datos sólidos derivados de biomarcadores medidos objetivamente para recomendar que se incremente la ingesta de frutas y verduras a fin de prevenir la diabetes de tipo 2", de acuerdo con los investigadores.

Sin embargo, el consumo de frutas y verduras continúa muy por debajo de las recomendaciones de las guías clínicas, observan.

"Aunque durante décadas se han recomendado cinco porciones al día de frutas y verduras, en 2014-2015, 69% de adultos de Reino Unido consumían menos de esta cantidad, proporción que es incluso más alta en adultos europeos (86%)".

Zheng y sus colaboradores reconocen que las limitaciones del estudio incluyen las que son inherentes a los estudios observacionales.

Aunque no pudieron distinguir entre jugo, productos fortificados o alimentos integrales, los análisis "fueron ajustados para el uso de suplementos de vitaminas, e indican que como biomarcadores de la ingesta de fruta y verduras, estos hallazgos aprueban el consumo de frutas y verduras, no de suplementos", mantienen.

El estudio realizado por Hu y sus colaboradores fue financiado por National Institutes of Health. El proyecto Inter-Act fue financiado por el programa EU FP6. Las mediciones de biomarcador para vitamina C y carotenoides fueron financiadas por el proyecto Inter-Act, el proyecto EPIC-CVD, MRC Cambridge Inciative, el Programa Marco de la Comisión Europea 7, el Consejo de Investigación Europea y National Institutes for Health Research. Zheng ha informado que recibe financiación de Westlake University y el programa EU Horizon 2020. Las declaraciones de conflictos de interés de los demás autores se enumeran en los artículos.