Más de 53.000 casos de covid persistente en España: radiografía de una dolencia aún desconocida

  • Andrea Arnal

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Seis meses después de la declaración del estado de alarma por la covid19, la enfermedad ha adquirido una nueva dimensión debido al aumento de casos de pacientes cuya sintomatología se alarga más de lo esperado. En algunos casos, como el de Beatriz (41), son alrededor de seis meses conviviendo con la covid: “Caí enferma la primera semana de marzo y, aunque me he incorporado al trabajo en agosto y de momento tiro bien, no he vuelto a tener la vida de antes. La febrícula y los dolores musculares me acompañan, sobre todo por la noche”, explica a Univadis España

El suyo es solo uno de los más de 53.000 casos que se estima que hay en nuestro país, según los primeros datos disponibles al respecto obtenidos a partir de una de una encuesta realizada por la British Medical Journal (BMJ) a la población británica. En dicha publicación se situaba la incidencia del covid persistente o long covid en un 10% de pacientes con covid, si bien ese porcentaje no distingue entre los que han sido previamente hospitalizados, ingresados en UCI o tratados directamente desde sus hogares. Para aumentar el conocimiento sobre el tema, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) está llevando a cabo un proyecto de investigación, que consta en primer lugar de una encuesta, actualmente en curso. Los resultados preliminares, que ha adelantado a esta web la vicepresidenta de la SEMG, Pilar Rodríguez Ledo, apuntan a que en España “un 81% de los afectados son mujeres, con una media de edad de 44 años, y unos síntomas que se alargan una media de 147 días”. Es decir, más de 4 meses. La doctora recuerda que en este tipo de perfil, “el ámbito familiar y laboral es muy importante, por tanto esta dolencia tiene importantes repercusiones tanto en su propia persona, por las limitaciones y la incapacidad que siente, como en el área laboral y familiar”. 

Son resultados que a ojos de la especialista no sorprenden: “Constatan lo que vemos en la consulta todos los días”. Los resultados finales, en los que colaborarán 1500 personas frente a los 982 que han participado en este corte, llegarán en octubre. Gracias a ellos se iniciará un trabajo de investigación conjunta con los afectados que durará al menos dos años y con el que se pretende averiguar con más precisión “qué les está sucediendo, por qué, y cómo manejarlos más adecuadamente para responder a sus necesidades asistenciales”, resume la doctora. 

El asunto está tan en pañales que ni siquiera existe un reconocimiento como tal de la enfermedad covid persistente en España, algo por lo que está luchando la alianza Long covid ACTS. Esta entidad aglutina a todos los enfermos de covid persistente del país, los cuales forman a su vez unidades independientes en cada comunidad autónoma. Ahora, han presentado un manifiesto donde exigen a las autoridades sanitarias una mayor asistencia y atención, y hacen hincapié precisamente en los protocolos: “El problema es que en España solo se están tratando a pacientes bajo el protocolo impuesto a aquellos que den positivo en el test”, explica Beatriz, miembro de la delegación en Madrid, quien añade que “eso deja  fuera a buena parte de los afectados por long covid, que cuando mostraron los primeros síntomas aún no había disponibilidad de PCR, y cuando los ha habido han resultado en muchos casos negativo”.

Los protocolos son por tanto condición sine qua non para que los afectados puedan ser atendidos en las consultas de atención primaria de una forma estandarizada —hasta ahora, el tratamiento, el abordaje, y el número de pruebas diagnósticas que se hacen varía en función de cada médico—, sobre todo porque se ha observado que la covid persistente puede afectar a todos los órganos del cuerpo y presentar infinidad de síntomas. Algunos estudios, como el realizado por la Universidad de Leeds (Inglaterra) publicado a finales de julio por la Journal of Medical Virology, señalan que los más frecuentes en pacientes de covid persistente que fueron previamente hospitalizados son la fatiga, falta de aire, angustia psicológica, y un deterioro general de la calidad de vida

Más allá de eso, se pueden dar en mayor o menor grado todo tipo de síntomas, como dermatológicos (urticaria, rash, alopecia), digestivos (dolor abdomnial, dispepsia, pirosis, flatulencia, diarrea...), neurológicos (cefalea, parestesias, anosmia/cacosmia, disgeusia, dispraxia, déficit de memoria, mareos…), oftalmológicos (diplopía, nistagmo, visión borrosa/ojo seco…), otorrinolaringológicos (odinofagia/disfagia, disfonía, aftas bucales, acúfenos/hipoacusia…), osteomusculares (artralgias y mialgias, calambres musculares…), psicológicos (ansiedad, fobias, apatía, trastornos del sueño, TOC...), respiratorios (disnea, tos, opresión torácica…), cardíacos (palpitaciones, hipotensión ortostática, hipertensión arterial, síncope, taquicardia, bradicardia sinusal…) y de coagulación (hematomas, microtrombosis, lesiones acrales….).

Al tratarse de una enfermedad que afecta especialmente a los pulmones, se han publicado ya algunos estudios enfocados directamente en el daño de éstos en pacientes covid persistentes. En una revisión sistemática realizada por un equipo de científicos de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, se utilizaron imágenes TC de pulmones de 919 pacientes obtenidas de estudios previos, y se observó que la parte de los lóbulos inferiores es la que se daña con mayor frecuencia. Otro, en este caso austriaco, concluyó que el daño pulmonar disminuye con el tiempo: el 88% de los participantes presentó daño visible durante 6 semanas tras haber sido dados de alta; luego este número descendió hasta el 56% a las 12 semanas. 

No obstante, estos son solo algunos estudios preliminares de una enfermedad de la que aún se sabe poco, pero que con el paso del tiempo cada vez es más urgente abordar: “Cuando se pregunta a los pacientes cuál es su estado actual de salud, del 1 al 10, siendo 10 máximo nivel, después de una media de 120 días de síntomas, nos manifiestan que es 4,94, es decir, 5 raspado”, afirma Rodríguez Ledo. Y concluye: “Su afectación es importante, más allá de que nosotros sepamos canalizarlo o no”.