Marcadores de bacterias intestinales podrían detectar precozmente la enfermedad hepática (Nat Med)


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Un equipo internacional dirigido por investigadores del Imperial College London, la Universidad de Girona, la Universidad de Roma Tor Vergata y el INSERM francés han descubierto que el ácido fenilacético podría usarse como un marcador biológico en la clínica para detectar si los pacientes pueden padecer esteatosis hepática no alcohólica.

En concreto, este ácido se produce por bacterias en el intestino y está presente en la sangre, por lo que a través de un análisis sanguíneo se podría detectar si hay -o no- ácido fenilacético, y con ello si el paciente presenta riesgo de padecer esta enfermedad.

Estos hallazgos, publicados en Nature Medicine, insinúan la posibilidad de que los subproductos químicos producidos por los microbios que viven dentro del cuerpo se utilicen como primeros signos de advertencia de la enfermedad, la cual se estima que uno de cada tres adultos puede tener las primeras etapas de esta patología, y los pacientes pueden mostrar pocos o ningún síntoma hasta que avance.

"A través de este trabajo, podemos haber descubierto un biomarcador para la enfermedad en sí. En general, demuestra que el microbioma definitivamente está teniendo un efecto en nuestra salud", ha declarado Lesley Hoyles, que dirigió el estudio.

Para identificar el marcador microbiano, el equipo analizó datos biológicos recopilados de 100 mujeres obesas con hígado graso, incluidas muestras de sangre y orina, biopsias hepáticas y muestras fecales, y las comparó con pacientes sanos para buscar pequeñas variaciones entre los dos grupos.

Una de las principales diferencias fue la mayor presencia de dicha patología, un compuesto producido por las bacterias intestinales, ya que descomponen los aminoácidos para la alimentación. Descubrieron que los niveles elevados de la enfermedad estaban fuertemente relacionados con la acumulación de grasa en el hígado.

Su análisis también descubrió un vínculo entre la presencia de enfermedad del hígado graso y cambios sutiles en la composición de la microbiota. Cuanto más avanzada estaba la enfermedad, más disminuía el número total de genes codificados por las bacterias intestinales, una medida indirecta de que la microbiota era menos diverso, compuesto por menos tipos diferentes de bacterias.

Por último, los investigadores ya han descubierto más de 10 millones de genes activos relacionados con las bacterias intestinales, 500 veces el número de genes del genoma humano, pero su función sigue siendo en gran parte desconocida. Sin embargo, estudios previos han demostrado que el número de genes microbianos activos disminuye drásticamente con trastornos metabólicos, como la obesidad.

Según el equipo, la disminución en la diversidad microbiana revela que los defectos intestinales pueden perderse en pacientes con enfermedad hepática grasa.