Manual de telemedicina y diabetes de la Sociedad Española de Diabetes

  • Andrea Jiménez

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La telemedicina puede desempeñar un papel muy importante en el manejo y seguimiento de los pacientes con diabetes. Como precisa Raquel Barrio, diabetóloga pediátrica y editora jefa de la revista Diabetes de la Sociedad Española de Diabetes (SED) esta modalidad de seguimiento añade otro instrumento de comunicación con pacientes de manera individualizada. “Permite ampliar el cuidado tradicional de la persona con diabetes y optimizar los recursos sanitarios con una atención centrada en el paciente”.

La diabetes es una enfermedad muy prevalente que precisa no solo del autocuidado sino de un acompañamiento muy frecuente de la persona con la enfermedad por parte del equipo diabetológico para su formación y para la motivación del seguimiento terapéutico. “La telemedicina permite hacer este contacto de una manera más sostenible con menor coste y buena eficiencia. Y también permite además el acceso de los profesionales sanitarios a las personas que viven alejados de los medios hospitalarios ahorrando desplazamientos y pérdida de días de trabajo o escolares”, asegura Barrio, quien ha participado en la elaboración del Manual de telemedicina y diabetes publicado recientemente por la SED. 

“Además, durante la pandemia se ha demostrado que se puede mantener un buen control de la enfermedad. Este medio permite compartir con los profesionales los datos de la tecnología utilizada en el tratamiento de la diabetes como la monitorización continua de glucosa, las plumas conectadas y bombas de insulina, entre otros, a través de las plataformas de descarga”, añade Virginia Bellido, especialista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y responsable de coordinar la guía.

Según señalan ambas expertas, se ha demostrado que tanto en la diabetes de tipo 1 como en la diabetes tipo 2 el control estricto de la glucemia previene y/o retrasa la aparición de las complicaciones crónicas.  Este control intensivo implica un aumento en la frecuencia de visitas al equipo médico y es importante que el paciente se implique de forma activa y sea capaz de tomar decisiones sobre las modificaciones de su pauta de tratamiento.  “Desde hace ya una década existen estudios sobre la viabilidad de la telemedicina, pero ha sido en el último quinquenio en el que existen más estudios sobre su eficiencia y eficacia con metanálisis”, recalca Barrio.

La telemedicina en diabetes consigue igualar los resultados de las visitas convencionales y sus beneficios más importantes son: 

  • Facilitar la accesibilidad independientemente de la zona geográfica. 
  • Facilitar la interacción entre los pacientes y el equipo de salud.
  • Mantener la calidad y el nivel asistencial, pero ahorrando tiempo en desplazamientos y visitas. 
  • Mejorar los conocimientos y empoderar al paciente permitiendo una mayor autogestión.
  • Disminución de los costes para el propio paciente y para el equipo de salud.
  • Mejorar la adherencia al tratamiento.

Tipos de consulta

Sincrónica

Consulta entre el profesional sanitario y el paciente en tiempo real. Las más habituales: son la telefónica, la más utilizada hoy en día; la video consulta, mediante el uso de aplicaciones y plataformas específicas con ordenador, smartphone o tablet.

Asincrónica

Consulta en línea que permite conectar al personal sanitario y a los pacientes en diferido. Habitualmente se utiliza para compartir información de la historia clínica electrónica, imágenes y otros informes clínicos. Los más utilizados son el correo electrónico, SMS, blogs, redes sociales o aplicaciones. Un tipo de telemedicina asincrónica lo constituiría la e-consulta o interconsulta no presencial entre profesionales sanitarios.

Telemonitorización

Evaluación continua del estado clínico de un paciente por medio de la monitorización de imágenes o parámetros clínicos. En la atención a las personas con diabetes, disponemos de parámetros obtenidos de sistemas de glucometría capilar, monitorización continua o intermitente de glucosa intersticial, sistemas de infusión continua de insulina, plumas inteligentes o smartpens, sistemas de medición de tensión arterial y de otras aplicaciones compartidas.

Herramientas

Se recomienda que los profesionales sanitarios dispongan de los siguientes recursos materiales, informáticos y organizativos para poder llevar a cabo una consulta telemática de calidad.

  • Teléfono con opción manos libres. 
  • Auriculares y micrófono de alta calidad que eviten el ruido de fondo.
  • Ordenador o tablet: con capacidad de video (webcam) y audio, con conexión a internet, capacidad de instalar aplicaciones y, preferiblemente, con monitor de pantalla amplia y buena definición para poder mantener contacto visual correcto con el paciente y visualizar otras aplicaciones al mismo tiempo, o en su defecto con dos monitores simultáneos. 
  • Smartphone corporativo con capacidad de videollamada.

Recursos informáticos

  • Historia clínica electrónica (compartida con Medicina Familiar y Comunitaria y resto de especialidades). Sería deseable la integración en la misma de plataformas de descarga de glucómetros, sistemas de monitorización de glucosa intersticial y sistemas subcutáneos de infusión continua de insulina. Como advierte Bellido, “en España tenemos el problema de tener múltiples autonomías con sistemas diferentes de historias electrónicas que a veces no permiten compartir los datos entre comunidades. Hay que trabajar en la armonización de estos programas”.
  • Receta electrónica. 
  • Correos electrónicos corporativo, individual de cada profesional, y del Servicio de Endocrinología y Nutrición, Servicio de Pediatría, o servicio o unidad correspondiente, con acceso para pacientes. 
  • Conexión estable a internet (wifi, datos). 
  • Herramientas para video consulta: en función de cada centro sanitario. Es fundamental asegurar que el software utilizado cumple con las condiciones de seguridad y privacidad contempladas en la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD). Entre las herramientas más utilizadas se encuentran 
  • Software y acceso permitido a plataformas y webs de descarga de glucómetros, sistemas de monitorización continua o intermitente de glucosa intersticial, smartpens y sistemas de infusión subcutánea continua de insulina. “Un aspecto es integrar los datos de las distintas plataformas de descarga que no está universalmente conseguido y es uno de los objetivos planteados. Es imprescindible conseguirlo y que estos datos puedan ser compartidos por los distintos profesionales”, asegura Barrio.

Recursos organizativos

  • El centro sanitario debería disponer de:
  • Datos de contacto actualizados de los pacientes, incluyendo correo electrónico. 
  • Citas de consulta telemática agendadas. En función de las necesidades de cada Servicio y de los pacientes: 
  • Sistema de citación, aviso y envío de citas de próximas consultas.

Responsabilidad del profesional sanitario

Antes de la consulta es responsabilidad del profesional sanitario

  • Revisar historia clínica electrónica del paciente. 
  • Revisar resultados de pruebas complementarias. 
  • Revisar datos de descargas de glucómetros, sistemas de monitorización de glucosa intersticial, smartpens y sistemas de infusión subcutánea de insulina.
  • Si se realiza video consulta, comprobar ubicación de cámara, iluminación, ruido y fondo del lugar desde donde se realiza la teleconsulta.

Durante la consulta es responsabilidad del profesional sanitario

  • Intentar respetar al máximo la hora de la cita y, si no fuera posible, disponer de sistemas de aviso del probable retraso al paciente.
  • Identificarse como profesional.
  • Solicitar consentimiento informado verbal al paciente para realizar la consulta virtual. 
  • Seguir recomendaciones de acuerdo con cada tipo de diabetes. 

Tras la consulta

  • Actualizar la historia clínica del paciente.
  • Enviar informe de consulta y/o resultados de pruebas complementarias si se considera necesario y/o el paciente lo solicita.
  • Gestionar cita sucesiva, peticiones de pruebas complementarias y justificante si es preciso.

Características del paciente al que se le debe recomendar la evaluación presencial

Como explica Barrio, “podemos considerar varias barreras para las consultas virtuales, entre ellas: las personales, tales como no poder explorar al paciente o realizar pruebas diagnósticas; las tecnológicas como no poder contar con la tecnología adecuada o no tener los conocimientos tecnológicos básicos”. “Entre las barreras administrativas encontramos que no esté bien reglamentada su valoración, y las legales si no existe una regulación específica para este tipo de consulta. Las video consultas por motivos de seguridad deben ser cifradas de extremo a extremo”, detalla Bellido.

Entre los aspectos cognitivos de los pacientes que dificulten la comunicación telemática por deterioro cognitivo, barrera idiomática, sordera, etc.. “La evaluación presencial ha de hacerse también cuando existe una solicitud expresa por parte del paciente de realizar evaluación presencial o cuando hay dudas razonables de que una consulta telemática previa se haya desarrollado correctamente o que el paciente haya comprendido bien el plan terapéutico”, añade la coordinadora del manual.

Situaciones clínicas en las que sería recomendable la evaluación presencial 

Debut de diabetes de tipo 1 o tipo 2 que precise insulinoterapia o la, diabetes gestacional. También, las complicaciones agudas que requieran administración de tratamiento inmediato: descompensación hiperglucémica, hipoglucemias graves.

Otras situaciones serían cuando hay una necesidad de exploración física por datos sugerentes de: iIsquemia periférica, úlceras o lesiones en el pie, zonas de lipodistrofia, problemas en los puntos de inserción del infusor de insulina o de sistemas de monitorización continua/flash de glucosa, dudas sobre la exactitud de los datos aportados por el paciente(: autoanálisis de glucosa, tensión arterial, peso).

Periodicidad o frecuencia sugerida de las visitas

El manual de la SED recomienda, de forma general, que al menos una visita de seguimiento al año sea presencial. En casos de mal control metabólico, necesidad de intensificar el tratamiento, y/o alguna de las situaciones clínicas enumeradas previamente, puede ser necesario aumentar el número de consultas presenciales a 2-4 al año, alternando con las telemáticas.

La implantación de la telemedicina se ha incrementado exponencialmente en los últimos años entre otros objetivos para disminuir los costes, evitar pérdidas de productividad laboral por la asistencia presencial de los pacientes a los centros sanitarios, y mejorar resultados en salud. “La utilización de estas nuevas tecnologías como parte de los procesos asistenciales en la diabetes puede mejorar la calidad de la atención clínica y optimizar el uso de los recursos sanitarios”, destaca Bellido. “Lo más interesante es constatar la satisfacción de las personas con diabetes. Este tipo de seguimiento debe hacerse con las condiciones óptimas tanto por parte del equipo diabetológico como de los pacientes. La efectividad de las teleconsultas depende de cómo se realicen”, concluye Barrio.