Los tres nuevos estudios clínicos que se quieren hacer con el Apple Watch.


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Junto con los nuevos modelos de iPhone e iPad, Apple acaba de presentar las más reciente versión de su popular reloj, el Watch. Popular en la medida en que la compañía californiana ya es, de lejos, la que más relojes vende en el mundo, por encima de marcas tradicionales como Rolex, Omega o Swatch. 

Desde el punto de vista técnico del dispositivo de muñeca, ha llegado con algunas mejoras en su sistema de pantalla, aunque mantiene el mismo procesador y batería que la serie precedente. Las mayores novedades llegan, en cambio, en la parte del software, a través de las aplicaciones que, una vez más, están claramente orientadas hacia la salud.

Cuando Apple presentó su primera versión del Watch, justo hace 5 años (era septiembre de 2014), se estaba ofreciendo al consumidor poco más que una pantalla complementaria de la de su teléfono móvil. Las aplicaciones ni siquiera rodaban en el reloj, sino que éste era básicamente un centro de notificaciones. Lo que sí se instaló desde el principio fue un grupo de sensores de movimiento y frecuencia cardiaca que pronto pasaron a constituir el principal reclamo del dispositivo, orientándose a su utilización para mejorar la condición física y el estado de salud. Lo que vino en las versiones posteriores confirmó esta vía: nuevas aplicaciones como la de avisos tras demasiadas horas de sedentarismo, ejercicios de respiración, o incluso la posibilidad de hacer un electrocardiograma.

Fruto de estas capacidades es como surgió el estudio “Apple Heart Study”, realizado con la Universidad de Stanford, el más numeroso en cuanto a participantes de la historia de la investigación biomédica, y en el que se comprobó la utilidad del sensor de ritmo cardíaco para detectar una fibrilación auricular. En esta misma sección se habló de los resultados de este trabajo con más detalle hace unos meses.

 

 

Área cardiovascular, salud auditiva y salud de la mujer.

En esta ocasión, y a la vez que Apple presentaba el nuevo modelo, ha querido revestirlo de ese carácter innovador en el campo de la investigación biomédica, y aprovecharon para anunciar tres nuevos estudios clínicos de gran alcance poblacional, mediante los que se piensa evaluar las capacidades del reloj para monitorear ciertas condiciones médicas y su papel como sistema de captación de datos. Los estudios se hacen en colaboración con varias instituciones como los Institutos Nacionales de Salud, la Asociación Estadounidense del Corazón, la Escuela de Salud Pública de Harvard, el Hospital Brigham and Women's de Boston o la Universidad de Michigan. Son los siguientes.

Salud de la mujer. El estudio hará uso de la función recientemente anunciada por el Apple Watch para permitir que las mujeres registren sus períodos menstruales. El objetivo es utilizar esos datos para encontrar nuevos criterios de cribado y asignación de tasas de riesgo en relación con patologías como el síndrome del ovario poliquístico, la infertilidad o la osteoporosis.

Salud auditiva. Se basará en las nuevas funciones de monitorización sonora del Apple Watch. La idea es recopilar datos a lo largo del tiempo para comprender cómo los ruidos fuertes o los sonidos a los que están expuestas las personas en la vida cotidiana pueden afectar a su salud auditiva a largo plazo. Apple dijo que compartiría estos datos con la Organización Mundial de la Salud.

Salud cardiovascular. El estudio utilizará el dispositivo portátil para recopilar datos sobre el ritmo cardíaco de las personas, el ritmo al caminar o cuántos tramos de escaleras se han subido. Luego analizará los datos para sondear conexiones con hospitalizaciones, frecuencia de caídas, salud cardiovascular o calidad de vida.

Los tres proyectos ya están planificados y se han programado para comenzar a reclutar participantes a finales de este año. Se trata, como puede verse, de estudios observacionales, no ensayos controlados aleatorizados. Al menos al principio, se llevarán a cabo de manera prácticamente virtual, sin visitas en persona a ningún sanitario o investigador.

Apple no ha informado todavía sobre qué objetivos específicos de participación se ha marcado para ninguno de los tres estudios, ni durante cuánto tiempo los investigadores seguirán a los participantes. En principio, todos los poseedores de un Apple Watch que vivan en Estados Unidos podrán inscribirse para eventualmente participar en las investigaciones a través de una aplicación que estará disponible para su descarga en la Apple Store a finales de este año. Al igual que con cualquier otro estudio de investigación, la aplicación trazará criterios específicos de inclusión y exclusión que determinarán si los posibles participantes pueden unirse al estudio.

 

 

¿De guardián de la salud a captador de datos?

Algunas de las dudas que han surgido en relación con este anuncio se basan en las intenciones de Apple por situar en este campo de la investigación biomédica a su dispositivo. "No hay una intención monetaria detrás de lo que estamos haciendo", han manifestado desde la empresa. "Tenemos socios con los que estamos trabajando que están realmente interesados ​​en comprender cómo la tecnología puede usarse para impactar realmente en el comportamiento y la salud de las personas en estas tres áreas, y eso es lo único que estamos explorando".

Lo que resulta evidente es que el Watch actuará como un recolector de datos, y permitirá a los expertos analizar lo que estos significan. Los médicos e investigadores que trabajan en los proyectos parecen estar entusiasmados porque los estudios tienen el potencial de darles una idea de la salud de los pacientes que actualmente no tienen, dada la inmensa base de participantes que pueden llegar a tener.