Los suplementos la vitamina D y Omega-3 no preservan la salud renal en la diabetes tipo 2 (JAMA)


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Los suplementos de vitamina D y ácidos grasos Omega-3 no ayudan a las personas con diabetes tipo 2 a evitar la enfermedad renal crónica, según los resultados del ensayo clínico más grande realizado hasta la fecha sobre el uso de estos suplementos en esta población de pacientes, publicado en JAMA y presentado en la Conferencia de la Sociedad Americana de Nefrología.

"Teníamos esperanzas para ambas intervenciones, la vitamina D y el aceite de pescado, pero no parecen ser particularmente efectivas para este propósito", admite Ian de Boer, autor principal del artículo, de la Universidad de Washington, y director asociado del Kidney Research Institute (Estados Unidos).

Estudios previos de modelos animales y cultivos celulares han sugerido que los suplementos de vitamina D y aceite de pescado tienen propiedades antiinflamatorias que podrían prevenir o retrasar la progresión de la diabetes tipo 2 a enfermedad renal crónica.

También se habían encontrado asociaciones entre el deterioro renal y los niveles más bajos de vitamina D y menor ingesta de pescado en la dieta.

"Mucha gente usa los suplementos con la esperanza de que tengan efectos renales y cardiovasculares beneficiosos -apunta De Boer-. Queríamos que este estudio aclarara si estos suplementos tienen algún beneficio real para los riñones en adultos con diabetes. Incluso si no es el resultado que esperábamos, cerrar un capítulo es útil tanto para pacientes como para médicos e investigadores".

El estudio se realizó como parte del VITamin D y OmegA-3 TriaL (VITAL) a escala nacional. Los investigadores diseñaron un estudio de 5 años sobre la función renal en 1.312 adultos con diabetes tipo 2 en el ensayo. Los participantes (hombres de 50 años y mujeres de 55 años) no tenían enfermedad cardiovascular o cáncer clínicamente aparentes, y la mayoría no comenzó con signos de enfermedad renal.

Los participantes enviaron muestras de sangre y orina para establecer una tasa de filtración glomerular estimada inicial (TFGe) y la presencia de proteínas en la orina.

A continuación fueron asignados aleatoriamente a uno de los cuatro grupos de tratamiento: 370 personas recibieron suplementos de vitamina D y ácidos grasos omega-3, 333 recibieron vitamina D y un placebo de aceite de pescado, 289 recibieron un placebo de vitamina D y una cápsula de aceite de pescado y 320 recibieron dos placebos.

Se recogieron muestras de sangre y orina a los 2 años y nuevamente a los 4 o 5 años después de la aleatorización. En promedio, la función renal disminuyó aproximadamente un 15% en el transcurso del estudio.

La cantidad de disminución no varió significativamente si los participantes fueron asignados a vitamina D o placebo, o a ácidos grasos omega-3 o placebo. Tampoco hubo diferencias significativas en la excreción de proteínas en la orina.

"El ensayo VITAL está evaluando los beneficios y riesgos generales de estos suplementos, y los efectos sobre la función renal son una pieza importante del rompecabezas. El presente estudio responde a una pregunta clave que ayuda a mejorar la salud pública", señala JoAnn Manson, autora principal del estudio y directora del ensayo VITAL principal.