Los probióticos son igual de perjudiciales que cualquier otra bacteria si la barrera intestinal está dañada (PNAS)


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Investigadores de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han concluido en un estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, que los probióticos pueden perjudicar como cualquier otra bacteria si la barrera intestinal ya está dañada.

Concretamente, según los resultados de la investigación, los beneficios de los probióticos dependen de la vitalidad del epitelio intestinal o barrera intestinal, una delicada capa unicelular que protege el resto del cuerpo de otras bacterias potencialmente dañinas que se encuentran en el intestino humano.

"Cuando la barrera intestinal está sana, los probióticos son beneficiosos, pero cuando está perjudicada, pueden causar más daño que utilidad. Una vez que está lastimada, los probióticos pueden dañar igual que cualquier otra bacteria que sale al cuerpo humano", ha explicado el investigador del estudio, Woojung Shin.

De forma paralela, la investigación ha confirmado que el daño en el epitelio intestinal es el inicio de la patología de la inflamación intestinal.

"Al posibilitar la personalización de condiciones específicas en el intestino, podemos establecer el catalizador inicial, el comienzo, de la enfermedad", ha indicado, por su parte, el investigador jefe del estudio, el doctor Hyun Jung Kim. "Si podemos determinar la causa raíz, podemos determinar el tratamiento más apropiado con mayor precisión", ha añadido.

Los científicos utilizaron un chip que contenía un sistema microfisiológico de inflamación intestinal desarrollado a tal efecto. Esta vez representa la primera que un chip con una enfermedad situado en un órgano ha sido desarrollado y utilizado para mostrar cómo se desarrolla una enfermedad en el cuerpo humano.

Hasta el momento, los chips situados en órganos, que son microchips revestidos por células humanas vivas que se usan para modelar órganos como el corazón, los pulmones o los riñones, sólo servían en modelos precisos de funcionalidad de los órganos en ambientes controlados.

Con la vista puesta en el futuro, Shin planea desarrollar más modelos personalizados de enfermedades intestinales humanas, como el cáncer colorrectal, con el objetivo de identificar cómo la microbioma intestinal controla la inflamación, la metástasis y la eficacia de la inmunoterapia para tratar el cáncer.