Los pacientes con leucemia linfocítica crónica presentan mayor mortalidad por COVID-19


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Los pacientes con leucemia linfocítica crónica (LLC) presentan mayor mortalidad por COVID-19 que el resto de la población, según los resultados preliminares de un estudio observacional sobre la situación de la LLC en España en el contexto de la pandemia de COVID-19, coordinado por el Grupo Español de LLC (GELLC) de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y con participación de 40 centros.

En total, se han reclutado 165 pacientes con LLC, de los que 85 nunca habían recibido tratamiento para la LLC y 80 habían recibido alguna terapia previa frente a dicho cáncer de la sangre. De todos ellos, el 92% ha requerido ingreso hospitalario, la mayoría con necesidad de oxígeno (92 pacientes), frente a un 8% que ha sido manejado de forma ambulatoria.

De los 165 casos reclutados, solo 46 estaban recibiendo tratamiento para la LLC en el momento de la infección. De estos, 37 han tenido que suspender dicho tratamiento y solo 9 lo han continuado. Una de las principales conclusiones del estudio apunta a que los pacientes con LLC presentan mayor mortalidad por COVID-19 que la población general (27% frente a 8,2%), con lo que constituyen un grupo de alto riesgo.

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es un cáncer hematológico que se origina en los linfocitos producidos en la médula ósea y órganos linfoides secundarios. Las células cancerosas se acumulan lentamente, lo que hace que muchos pacientes no presenten síntomas hasta pasados varios años. Con el paso del tiempo, estas células leucémicas crecen y se propagan a otras partes del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. La LLC representa el 30% de todas las leucemias del adulto. Es el tipo de leucemia más frecuente en los países occidentales, con una incidencia estimada en 4-5 casos por 100.000 habitantes y año. Afecta a personas de edad avanzada, por lo que su prevalencia es especialmente significativa en poblaciones más envejecidas.

"Aunque no hay evidencias de una mayor incidencia de infecciones por coronavirus SARSCoV-2 en pacientes con LLC, estos presentan, a priori, un mayor riesgo de padecer una peor evolución, ya que este cáncer hematológico aparece en edades avanzadas y quienes lo padecen presentan un estado de inmunosupresión", ha afirmado Francesc Bosch Albareda, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona) y presidente del GELLC durante el seminario online “LLC en tiempos de la COVID-19”, organizado por la SEHH y patrocinado por AbbVie.

En espera de una vacuna efectiva, el GELLC recomienda a los pacientes con LLC libres de COVID-19 "minimizar las visitas al hospital si se permanece estable, siendo aconsejable el control por telemedicina, salvo que existan signos o síntomas que aconsejen la visita presencial", explica el doctor Bosch. En plena crisis sanitaria, se recomendaba posponer el inicio de un tratamiento indicado siempre que fuera posible; si no era el caso, "se aconsejaba indicar una terapia ambulatoria con el fin de evitar estancias en el hospital". Con respecto a los ensayos clínicos, algunos promotores han dado indicaciones específicas, como la no inclusión de pacientes mientras dure la pandemia, al mismo tiempo que AEMPS, EMA y FDA han elaborado guías específicas sobre este asunto.

En relación con el manejo del paciente con LLC en tratamiento y con síntomas leves de COVID19, se recomienda realizar el estudio para la detección del coronavirus y otros virus respiratorios. "Su resultado permite aislar al paciente del entorno, investigar la presencia de otras causas de infección y establecer un seguimiento más estrecho", apunta el experto. En algunos ámbitos y en función de la disponibilidad, se aconseja hacer el test únicamente si el paciente requiere alguna intervención médica. En este grupo de pacientes "no se aconseja interrumpir los tratamientos con terapias orales continuas, pero sí se recomienda posponer quimioinmunoterapias con buen control de la LLC".

En relación con el manejo del paciente con LLC en tratamiento y con infección grave por SARS-CoV-2, no existen directrices definidas sobre la continuación o no del tratamiento, con lo que "es necesario tomar una decisión individualizada tras valorar la agresividad de la LLC y el riesgo de interrupción de la terapia", expone Bosch.

El GELLC considera que, en el caso de COVID-19 grave, es prudente interrumpir el tratamiento de la LLC, al menos, durante la infección, dado el potencial riesgo de interacción farmacológica, de agravamiento de la infección por inmunosupresión o de potenciación de complicaciones cardiacas o hemostáticas. "En caso de suspensión del tratamiento oral continuo, se recomienda monitorizar estrechamente los signos de progresión de la LLC para reiniciar el tratamiento en caso de que sea necesario", concluye.