Los pacientes con cáncer multiplican por cinco su riesgo de sufrir daño renal secundario cuando reciben contraste yodado


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Los pacientes con cáncer tienen cinco veces más riesgo de daño renal secundario con la administración de contraste yodado, según ha advertido Ángel Martín de Francisco, catedrático de Nefrología de la Universidad de Cantabria, durante una jornada organizada por GE Healthcare durante el Congreso de la Sociedad Europea de Radiología, celebrado en Viena.

"El problema fundamental del paciente con cáncer es que se somete a muchísimas exploraciones con contraste yodado y este tipo de contraste puede ser tóxico para el riñón", declaró, para recordar que las guías de tratamiento del cáncer recomiendan este tipo de exploraciones cada 3 o 6 meses.

Para reducir al máximo el riesgo, se aconseja una adecuada hidratación, la reducción de las dosis de contraste en determinados pacientes, y el uso de contrastes isoosmolares, que inducen menos daños renales. Y es que, este tipo de contrastes tienen la misma osmolaridad que la sangre (aproximadamente 300 miliosmoles por litro (mOsmg/kg)), mientras que los contrastes de baja osmolaridad tienen entre 600 y 800 y los de alta osmolaridad, 1.400.

"El paciente con cáncer tiene diversos factores de riesgo porque, además de recibir exploraciones frecuentes, toman medicamentos nefrotóxicos, antinflamatorios e inhibidores de la ECA. Los propios fármacos anticancerígenos, incluida la inmunoterapia, pueden causar también daño renal", destacó Martín de Francisco.

Según estudios de la Sociedad Española de Nefrología, el 6% de la población española tiene una función renal por debajo del 60%. Estos casos de insuficiencia renal se incrementan al 23% entre los mayores de 65 años, que es, precisamente, la media de edad de los pacientes con cáncer.

"Se tiene calculado que entre el 20 y el 25% de los pacientes con cáncer tienen insuficiencia renal y ese es el principal factor de riesgo para el daño por contraste yodado. Este tipo de pacientes con cáncer son pacientes de alto riesgo y su tratamiento debe ser personalizado, no debe bajarse la guardia en las medidas para prevenir los posibles riesgos de daño renal cuando se les administra contraste yodado", concluyó.