Los pacientes con cáncer de pulmón que no practican ejercicio toleran peor la radioterapia y tienen más riesgo de recaer (J Radiation Oncol)


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Los pacientes con cáncer de pulmón que se mantienen inactivos antes de la quimioterapia y la radioterapia tienen menos probabilidades de tolerar el tratamiento y más de sufrir una recaída, según un nuevo estudio del Albert Einstein College of Medicine en el Montefiore Medical Center (Estados Unidos).

"Nuestro estudio muestra que las personas que son inactivas para su edad tendrán una experiencia más difícil con la radioterapia. Es más probable que terminen en el hospital, experimenten retrasos en el tratamiento y recurrencia de la enfermedad; y es menos probable que sobrevivan. Esta es una información valiosa que vale la pena considerar cuando se toman decisiones de tratamiento", explica Nitin Ohri, uno de los líderes del estudio, publicado en el International Journal of Radiation Oncology.

Los investigadores midieron los niveles de actividad de 50 pacientes con cáncer pulmonar de células no pequeñas localmente avanzado que usaron contadores de pasos antes de someterse al tratamiento. Los participantes fueron categorizados como inactivos, moderadamente activos o altamente activos, en base a su número de pasos diario y a su edad.

Así, encontraron grandes diferencias entre los pacientes de cada grupo durante el tratamiento. Por ejemplo, la mitad de las personas en el grupo inactivo tuvieron que ser hospitalizadas durante el tratamiento, comparado con solo el 9% de las personas más activas. Solo alrededor del 10% de los pacientes inactivos estaban vivos y sin enfermedad después de 18 meses, en comparación con aproximadamente el 60% de los que más pasos diarios realizaban. En general, el 45% de los pacientes inactivos seguían vivos después de 18 meses, frente a más del 75% del otro grupo.

Mientras que este estudio se enfocó en los niveles de actividad antes del comienzo del tratamiento, otras investigaciones de este grupo de investigación ha mostrado que los pacientes con frecuencia se vuelven menos activos durante el tratamiento, con consecuencias negativas. "Cuando los niveles de actividad disminuyeron durante el tratamiento, eso fue un indicador de que los pacientes están en alto riesgo de hospitalización en los siguientes días", asegura el investigador.

Aunque reconoce que el tamaño modesto del estudio limita su capacidad de cambiar la práctica clínica, espera que sus hallazgos animen a los investigadores en ensayos clínicos grandes, multiinstitucionales de tratamientos nuevos de cáncer para monitorizar los niveles de actividad del paciente como parte de su recolección de datos.

"Si el número de pasos de alguien disminuye drásticamente durante el tratamiento (por ejemplo, de 5.000 a 2.000 pasos al día) ese cambio debe suscitar algunas conversaciones. Tener un indicador objetivo del estado funcional de los pacientes podría ser crítico para identificar quién necesita cuidados adicionales durante el tratamiento", concluye.