Los osteoblastos pueden detener el crecimiento del cáncer de mama metastásico (Breast Cancer Res)


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Investigadores de la Universidad Thomas Jefferson (Estados Unidos) han descubierto que una subpoblación de células óseas, los osteoblastos, libera factores que pueden detener el crecimiento del cáncer de mama metastásico cuando llega a los huesos. Según sus hallazgos, publicados en Breast Cancer Research, este tipo de célula ósea puede detener la diseminación de las células cancerosas incluso en los tumores triple negativos,

En el cáncer de mama, hay casos en los que el tumor afecta a los huesos entre 20 y 30 años después de haber sido tratada la enfermedad primaria y haber se pensado que estaban libres de cáncer. En este fenómeno, las células de cáncer de mama del tumor primario puedan llegar a los huesos incluso aunque se considere que una paciente está libre de cáncer después del tratamiento. Es decir, estas células cancerosas se despiertan incluso después de décadas.

"El cáncer tiene esta extraña capacidad de convertir otros tipos de células con las que entra en contacto y beneficiar a las células cancerosas. Por ejemplo, pueden convertir a las células inmunitarias que deberían matarlo en sus propios guardianes. Sin embargo, ahora hemos encontrado una población de células óseas que no solo resiste, sino que somete el cáncer", explica la autora principal del trabajo, Karen Bussard.

Junto con el resto de investigadores, estudió cómo los osteoblastos cambian una vez que interactúan con las células de cáncer de mama en el hueso. Específicamente, este tipo de célula ósea forma hueso nuevo durante el crecimiento y la reparación. El equipo ha demostrado que los osteoblastos de ratones y humanos cambiaron drásticamente su función después de interactuar con las células de cáncer de mama metastásico óseo.

Estudios anteriores ya habían demostrado que en pacientes con cáncer de mama metastásico óseo en estadio avanzado, los osteoblastos dejaron de funcionar. Esto lleva a la pérdida de densidad ósea que es común en estos pacientes. En su nuevo trabajo, Bussard y colegas han mostrado que en las primeras etapas de la enfermedad, cuando las células cancerosas entran en el hueso por primera vez, en lugar de producir hueso nuevo, los osteoblastos pueden desviar su energía hacia factores de producción para detener el crecimiento de las células cancerosas.

Cuando los osteoblastos de humanos o ratones fueron expuestos a células de cáncer de mama triple negativas o con receptores de estrógeno positivos que habían migrado al hueso, los osteoblastos liberaron factores que cambiaron el comportamiento de las células cancerosas. Estos factores fueron capaces de equilibrar el crecimiento ilimitado de las células cancerosas hacia la restauración de la producción de la proteína p21 del punto de control del ciclo celular, que evita que las células metastásicas del cáncer de mama se repliquen sin fin.

El equipo de Bussard concluye que el crecimiento del cáncer se desaceleró en presencia de osteoblastos que habían estado en contacto con células metastásicas de cáncer de mama. Los osteoblastos que no interactuaron con las células metastásicas del cáncer de mama, por otro lado, fueron incapaces de retardar el crecimiento de las células cancerosas.