Los niños con asma se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar obesidad (Eur Respir J)


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Los niños pequeños que padecen asma tienen más probabilidades de padecer obesidad también durante su infancia, según ha hallado una investigación de la University of Southern California (Estados Unidos), publicada en el European Respiratory Journal.

El hallazgo supone un giro a la creencia actual de que la obesidad en niños es en ocasiones precursora del asma, y ahora la relación también fluye en sentido contrario. Durante 20 años, se han documentado casos de niños con asma y obesidad, pero el foco sólo estaba puesto en la obesidad como un factor de riesgo para desarrollar asma.

La investigación se ha llevado a cabo con 21.130 niños de Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Holanda, España, Suecia y Reino Unido nacidos entre 1990 y 2008. Fueron diagnosticados de asma entre los tres y los cuatro años de edad y se les sometió a un seguimiento hasta los 8 años de edad.

Los científicos encontraron que los niños diagnosticados con asma tenían un 66% más de riesgo de convertirse en obesos que aquellos que no estaban diagnosticados de la enfermedad respiratoria. Para los niños que padecían sibilancias persistentes, el riesgo de desarrollar obesidad se incrementaba un 50% comparado con los niños que no tenían estos síntomas.

Además, los niños con asma activo tienen casi el doble de probabilidades de desarrollar obesidad que aquellos sin asma ni sibilancias. Estos hallazgos se corresponden con otros estudios longitudinales previos, pero más pequeños, realizados en los Estados Unidos que observaron que el asma aumenta el riesgo de obesidad.

La relación entre asma y obesidad no está muy clara, no obstante. Suele hablarse del asma como una barrera para que los niños practiquen actividad física, lo que puede hacer que acumulen grasa. También las dosis más altas de corticosteroides inhalados se hipotetizaron como un aumento del riesgo de obesidad en niños con asma.

"El asma puede contribuir a la epidemia de obesidad. Necesitamos saber urgentemente si la prevención y un tratamiento adecuado del mismo puede reducir la trayectoria hacia la obesidad", ha indicado el profesor de Medicina Preventiva del Kerk School of Medicine (Estados Unidos), que ha participado en el estudio, Frank Gilliland.