Los linfocitos B están implicados en la reactivación del citomegalovirus después de un trasplante de médula ósea (Science)


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Un nuevo estudio publicado en Science explica cómo el citomegalovirus (CMV) se reactiva después de un trasplante. Son los linfocitos B productores de anticuerpos los que protegen contra la reactivación de este virus común, que puede convertirse en una infección potencialmente mortal en personas con un sistema inmunitario débil, incluidos los pacientes con cáncer de sangre que se someten a un trasplante de médula ósea.

"Este es un gran problema para el campo del trasplante de médula ósea. Nuestro estudio muestra por primera vez que los anticuerpos pueden desempeñar un papel dominante en el control de la reactivación del CMV", explica el coautor principal del artículo, Geoffrey Hill, director de trasplantes de células madre hematopoyéticas en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (Estados Unidos).

Hill y su equipo han demostrado que los anticuerpos específicos producidos a partir de linfocitos B son responsables de mantener el CMV suprimido en ratones, sin la necesidad de otras células inmunitarias. Según los científicos, una posible futura terapia podría funcionar mediante la recopilación de los anticuerpos que frenan el CMV de pacientes que han estado expuestos al virus y que se están sometiendo a un trasplante de médula ósea. Los anticuerpos se purificarían y multiplicarían en el laboratorio, y luego se devolverían al paciente después del trasplante.

Los investigadores infectaron ratones con CMV para que los animales experimentaran la infección primaria seguida de la latencia del virus, como lo haría una persona humana. Tres meses más tarde, realizaron un trasplante de médula ósea en ratones, limpiando sus sistemas inmunitarios y reemplazándolos con nueva médula de donante. El equipo encontró que los linfocitos B desempeñaron un papel fundamental en el control del CMV. Es decir, los ratones trasplantados que no tenían linfocitos B preexistentes y, por lo tanto, carecían de anticuerpos, hicieron que el CMV volviera a la vida en los 10 días posteriores al trasplante.