Los inhibidores de la bomba de protones incrementan el riesgo de fracturas óseas en pacientes sometidos a diálisis (Clin J Am Soc Nephrol)


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Determinados medicamentos comúnmente usados para tratar la acidez gástrica, el reflujo ácido y las úlceras están relacionados con mayores riesgos de fractura ósea en pacientes en diálisis, según un nuevo estudio. Casi tres cuartas partes de los pacientes que sufrieron una fractura de cadera habían tomado los medicamentos en los tres años anteriores al evento, según los resultados de un estudio publicado en el Clinical Journal of the American Society of Nephrology.

Entre los pacientes con enfermedad renal terminal que están en hemodiálisis, se estima que el riesgo de fractura de cadera es cuatro veces mayor que en la población general. Muchos pacientes con insuficiencia renal toman medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y se han relacionado con fracturas de cadera en la población general.

Teóricamente, los antagonistas del receptor de histamina-2, que también reducen la producción de ácido gástrico, producirían una asociación similar con los eventos de fractura de cadera si el mecanismo de riesgo propuesto implicara solo la supresión ácida. Sin embargo, los estudios en la población en general entran en conflicto sobre si estos fármacos también están relacionados con fracturas.

Para examinar relaciones potenciales en pacientes con insuficiencia renal, un equipo dirigido por Chandan Vangala y Wolfgang Winkelmayer, del Baylor College of Medicine (Estados Unidos) analizaron información del Sistema de Datos Renales de Estados Unidos (USRDS) para identificar todos los eventos de fractura de cadera registrados entre 2009 y 2014 en pacientes dependientes de hemodiálisis. Todos los casos se combinaron con diez pacientes en diálisis que no experimentaron fracturas de cadera. La información de medicamentos recetados de los últimos tres años se obtuvo de las reclamaciones a Medicare.

En el análisis de 4.551 casos de fractura de cadera y 45.510 controles, una mayor proporción de casos tuvo algún uso previo de IBP (70% frente a 63%) o antagonistas de los receptores de histamina-2 (25% frente a 23%). Después de los ajustes, el uso de IBP se asoció a un 19% más de riesgo de fractura de cadera. La asociación permaneció dentro de los subgrupos de uso de IBP bajo, moderado y alto, que aportó un 16, 21 y 19% más de riesgo, respectivamente. Los antagonistas del receptor de histamina-2 no se asociaron con eventos de fractura de cadera.

"Los inhibidores de la bomba de protones son el sexto tipo de medicamento recetado entre los pacientes que dependen de diálisis. Sin embargo, su uso se asocia a un mayor riesgo de fractura de cadera. Por lo tanto, recomendamos la evaluación del intervalo de uso continuo de IBP en pacientes dependientes de hemodiálisis, que ya experimentan una enorme carga de medicamentos", aconseja Vangala.