Los hepatólogos abogan por acercar el tratamiento de la hepatitis C a los centros de drogodependencia


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Hepatólogos reunidos en el 44 Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), celebrado den Madrid, han elaborado un documento de diez políticas clave para la eliminación de la hepatitis C en España en el que abogan, entre otras medidas, por acercar el tratamiento de la hepatitis C a los centros de drogodependencia.

Tal como ha señalado el coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), Javier García-Samaniego, la población adicta a las drogas, junto con los reclusos, son los principales grupos de riesgo de infección y transmisión del virus y, además, son los que más dificultades tienen para acceder al diagnóstico y tratamiento.

"Es necesario desarrollar una serie de políticas para alcanzar el ansiado objetivo de la eliminación de la enfermedad y de la meta marcada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de acabar con las hepatitis B y C como un problema de salud pública en el año 2021", ha detallado.

Por ello, a juicio de los hepatólogos, una de las principales medidas que se tiene que llevar a cabo es diagnosticar a los 70.000 o 100.000 personas que padecen la enfermedad en España y no lo saben. Gran parte de ellas son los usuarios de drogas, los cuales no acceden a los servicios sanitarios y, cuando lo hacen y son detectados, no vuelven a acudir para ser tratados.

Ante esto, en el documento se aboga por definir y desarrollar estrategias de microeliminación y de acercar los tratamientos a los centros de drogodependencia, servicios sociales municipales, centros de salud mental, instituciones comunitarias y en todos centros en los que suelan acudir estas poblaciones.

"En España estamos entre los mejores países del mundo en pacientes tratados, pero no en diagnosticados, por lo que es necesario identificar a las personas que no lo saben y, al mismo tiempo, proporcionar herramientas para la población que si lo sabe pero que no acude al sistema sanitario para que el acceso al tratamiento les sea más fácil", ha declarado la presidenta de la AEEH, María Buti.

En este punto, Juan Turnes, del Complejo Universitario de Pontevedra, ha recordado que la organización sanitaria tiene recursos informáticos para ser qué pacientes están infectados por el virus de la hepatitis C y no están tratados. No obstante, tal y como ha lamentado, las administraciones públicas "no están haciendo un plan de búsqueda sistemática" de estas personas.

"Si no abordamos estas infecciones no detectadas el virus estará circulando dentro del grupo e, incluso, podrá salir fuera, por lo que es necesario atajar ya este problema", ha señalado Turnes, para informar de que en Madrid y Barcelona ya se están llevando a cabo experiencias exitosas en las que la medicación se da en los centros comunitarios, al igual que se proporciona ya el tratamiento contra el VIH, con el soporte a distancia de un especialista.

Ahora bien, pese a que la población reclusa es actualmente otro de los principales grupos de riesgo, los expertos han reconocido que se está haciendo un buen trabajo en los centros penitenciarios y que la incidencia de la enfermedad se está reduciendo gracias a que se está facilitando, cada vez más, el acceso a las pruebas diagnósticas y al tratamiento.

Sin embargo, los especialistas han subrayado en el documento la necesidad de fomentar la telemedicina en las cárceles y de buscar medios que faciliten el seguimiento de los pacientes durante el tratamiento y hasta la evaluación de su curación una vez finalicen el periodo de confinamiento en prisión.

Otra de las medidas en la que los expertos han puesto el mayor foco de atención es en la definición de criterios para el desarrollo de una estrategia de cribado en la población general, la cual debe ser liderada y desarrollada por parte del Ministerio de Sanidad.

Estos cribados poblaciones son, tal y como lo ha asegurado Buti, coste-efectivos en cualquier edad y, especialmente, entre la población de 45 y 49 años, como así lo demostró el estudio de cohorte Ethon en el que participaron 12.515 personas. Además, un trabajo basado en un modelo matemático de decisión evidenció que el cribado en población general de entre 29 y 70 años es más coste-efectivo que el de la misma población con factores de riesgo.

Ya hay comunidades autónomas, como Cantabria, que con una prevalencia estimada del 0,3% de infección activa, han iniciado un programa de cribado poblacional a personas de entre 40 y 70 años. "Creemos que el ejemplo de Cantabria puede servir de base para la elaboración de un plan de cribado a población general", han aseverado los hepatólogos.

Por otra parte, los expertos han destacado la necesidad de que se incida en la educación para la salud para evitar reinfecciones en colectivos vulnerables; impulsar políticas de prevención orientadas fundamentalmente a los focos primarios y a las prácticas de riesgo actuales, formando al personal sanitario implicado en el abordaje de estos grupos, así como llegar al espacio público a través de las redes sociales, medios de comunicación y acciones de educación de calle en los lugares y espacios frecuentados por estas poblaciones.

En el documento también se solicita la creación de centros o referentes comunitarios de cribado para combatir los focos primarios; garantizar la homogeneidad y coordinación territorial en el abordaje de la hepatitis C; e implantar el diagnóstico en un único paso (una sola muestra para serología y carga viral), seguida de una comunicación rápida de los resultados y cita directa en la consulta para garantizar el avance en el abordaje de la enfermedad.

El trabajo va a ser enviado a todas las administraciones sanitarias, y está prevista una con los responsables del Plan de Estratégico de la Hepatitis C, aprobado hace casi cuatro años por el Gobierno del PP, para presentárselo, si bien García-Samaniego ha reconocido que todo se puede quedar en stand by por la convocatoria de elecciones generales.