Los ciudadanos españoles han comenzado la desescalada con una media de 4 a 7 kilos de más


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Los ciudadanos españoles han comenzado la desescalada con una media de 4 a 7 kg de más y desconociendo que la obesidad incrementa el riesgo de complicaciones y mortalidad por COVID-19, según indica Juan Pedro Fernández Corbelle,  especialista en nutrición y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO),

De hecho, todos los estudios científicos e investigaciones estadísticas que han podido realizarse hasta el momento confirman que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo de COVID-19 hasta el punto de que, en caso de contagio, el sobrepeso puede costarnos la vida.

"No se está informando convenientemente a la población, y la mayoría de los ciudadanos que en la actual situación de confinamiento han bajado la guardia a la hora de llevar una alimentación responsable y realizar un mínimo de ejercicio físico", avisa Fernández Corbelle, destacando que esta situación, con la literatura científica en la mano, implica que salir a la calle podría suponer un riesgo vital en caso de contagio.

En este sentido, recuerda que la prevención del sobrepeso es fundamental y debería incidirse en la población tanto como en el lavado de manos o en el distanciamiento social porque en la desescalada la gente está deseando hacer vida social y esto puede implicar el consumo excesivo de alcohol y una alimentación caótica y por tanto todavía más obesidad y una multiplicación del riesgo de complicaciones, sufrimiento y muerte por COVID-19.

La información aportada por los especialistas en Medicina Interna y Cuidados Intensivos que vienen tratando a los pacientes con COVID-19 advierte que en las fases 2 y 3 de la enfermedad, las más graves, el sistema inmunitario se descontrola llevando al organismo a un estado inflamatorio severo donde van apareciendo complicaciones diversas como alteraciones de la coagulación, con formación de trombos, y la afectación de diversos órganos y sistemas.

Esta situación de súper inflamación en los pacientes con COVID-19 más graves ha permitido a los investigadores encontrar una asociación estadística de la obesidad como uno de los principales factores de riesgo de complicaciones y mortalidad.

"Está ampliamente demostrado que la obesidad ya supone, de por sí, una situación de inflamación del organismo humano. El resultado es que la combinación COVID-19 y obesidad puede ser mortal porque cuando un paciente con sobrepeso llega a la fase de desencadenamiento inflamatorio, se encuentra en un estado avanzado de hiperinflamación y el agravamiento de la enfermedad por complicaciones severas es prácticamente inevitable", añade el citado especialista.

Subraya la importancia de evitar a toda costa ganar peso, y en caso de padecer obesidad hay que poner en marcha un plan de choque para resolver el problema, siempre con parámetros saludables y de la mano de un especialista.

Sin embargo, avisa de que perder peso de forma saludable es un proceso lento que lleva meses, aunque mientras se consigue existe otra forma de protegerse ante un posible contagio: la micronutrición y la suplementación nutricional.El hecho de que todo el país haya pasado a la fase 1 de la desescalada y se pueda a salir a la calle y hacer más actividades no implica que haya disminuido el riesgo de infección. El virus sigue ahí fuera esperando y habrá nuevos contagios.

"Por ello, es vital preparar nuestro organismo ante un posible contagio ingiriendo micronutrientes que intervienen en el buen funcionamiento del sistema inmunitario y en la respuesta inflamatoria del organismo humano a las enfermedades infecciosas", declara.