Los cambios en el sistema inmunitario se producen en las primeras etapas del desarrollo del mieloma múltiple (Nat Cancer)


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Mucho antes de que el mieloma múltiple se convierta en una enfermedad maligna, la colección de células del sistema inmunitario y de portadores de señales entre las células tumorales sufre cambios drásticos, con alteraciones tanto en el número como en el tipo de células inmunológicas, informan los investigadores del Instituto de Cáncer Dana-Farber, el Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) en un nuevo estudio publicado en Nature Cancer.

Estos hallazgos son un paso hacia un tratamiento más personalizado del mieloma múltiple. Los tratamientos futuros pueden estar orientados al microambiente inmune de la enfermedad de cada paciente, la constelación específica de células inmunitarias en y alrededor del tejido del mieloma, apuntan los autores.

"Nuestros resultados proporcionan un mapa completo de los cambios inmunes que tienen lugar en el mieloma premaligno -explica Irene Ghobrial, coautora principal del estudio junto con Gad Getz-. El descubrimiento de que el microambiente inmunitario es anormal incluso en las etapas más tempranas de la enfermedad puede sugerir estrategias para atacar el mieloma antes de que se vuelva maligno".

El nuevo estudio representa la primera vez que la secuenciación de ARN de una sola célula en la que los científicos extraen células individuales de tejido y escanean su ARN para determinar qué genes están activos, se ha utilizado para identificar las características del microambiente inmune en condiciones precursoras de mieloma.

"Queríamos entender los cambios que ocurren en el microambiente a medida que la enfermedad progresa de gammapatía monoclonal de significancia desconocida (MGUS) a mieloma múltiple indolente (SMM) para revelar mieloma, en comparación con la médula ósea de donantes de tejidos sanos -explica el coautor principal Oksana Zavidij-. El enfoque finalmente podría arrojar luz sobre por qué algunos pacientes progresan a mieloma mientras que otros no y ayudarnos a dirigir mejor los tratamientos a pacientes individuales".

El análisis reveló tres cambios inmunológicos importantes al inicio del desarrollo del mieloma. Por un lado, un aumento en el número de linfocitos 'asesinos' naturales (NK) durante la MGUS. En pacientes con el mayor volumen de células NK, las células tienden a ser de un tipo que se introduce en la médula ósea en respuesta a las moléculas de señalización.

En segundo lugar, la pérdida, en SMM, de linfocitos T de memoria, glóbulos blancos que responden a bacterias, virus y células anormales propias. El hallazgo sugiere que los tratamientos que reponen o activan estas células podrían ser efectivos en algunos pacientes.

Por último, una desregulación de ciertos monocitos. Estas células normalmente muestran proteínas extrañas o tumorales en los linfocitos T, que utilizan esa información para atacar las células infectadas o cancerosas. Sin embargo, en las condiciones precursoras del mieloma, las células de mieloma evitan que se presenten estas proteínas, lo que resulta en un ataque inmunitario debilitado contra el cáncer.

"Estos cambios no correspondían a ninguna condición precursora en particular -señala el coautor principal Nicholas Haradhvala-. Se encontraron en diferentes combinaciones en pacientes con MGUS y SMM, lo que sugiere un eje sobre el cual los pacientes podrían estratificarse para la evaluación del riesgo específico de progresión individual y el potencial de intervención temprana".

"Nuestros hallazgos han descrito el panorama del sistema inmunitario desregulado que se puede utilizar para el seguimiento en estudios mucho más grandes y construir asociaciones sólidas con el riesgo y la progresión del paciente", concluye Getz.