Los bulos sobre el ictus conducen a falta de adherencia al tratamiento y a una peor prevención de la enfermedad


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El jefe de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico San Carlos, José Antonio Egido, y la coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), María Alonso de Leciñana, han advertido de que los bulos y la desinformación relacionados con el ictus pueden llevar a falta de adherencia al tratamiento por parte de los pacientes y a peor prevención de los factores de riesgo relacionados con la enfermedad.

"Hay pacientes que van a las consultas con información sesgada y nos dicen 'no me de tal fármaco porque he oído que va mal'. Son bulos que perjudican al paciente. Muchas veces les prescribes una medicación pero como han oído que es malo, pues simplemente no se la toman. Todo esto hace daño", ha señalado Egido en declaraciones a los medios durante el Simposio '#IctusSinBulos, organizada en Madrid por #SaludSinBulos en colaboración con Freno al Ictus.

Otro de los bulos extendidos de los que han alertado estos expertos es que pinchar con una aguja incandescente en los dedos puede ayudar a un paciente con síntomas de ictus. "Esto no tiene fundamento", ha recordado De Leciñana, quien ha insistido en que estas informaciones erróneas pueden evitar una atención de calidad a las personas que sufren realmente un ictus.

"Por ejemplo, la gente insiste mucho en cuando se tuerce la lengua. Se puede torcer en algunos casos de ictus, pero es mucho menos frecuente que la pérdida de fuerza o del lenguaje. No hay que entretenerse buscando más síntomas. Si alguien no habla o no puede mover un lado del cuerpo inmediatamente hay que llamar al 112", ha explicado. Además, ha lamentado la aparición de "alimentos mágicos" que supuestamente disminuyen el riesgo cerebrovascular. En este sentido, la citada especialista apunta a estos factores como verdadera prevención: comer bien, beber menos alcohol, hacer ejercicio y acudir de vez en cuando al médico de familia para realizar chequeos ordinarios.

Con estos bulos, "el paciente se distrae de las cosas que es importante conocer", ha denunciado Egido. Por ejemplo, considera que, en ocasiones, se banalizan los factores de riesgo de ictus. "Se dice que es malo tener un jefe exigente, pero es más importante la hipertensión, fumar o el colesterol elevado. También se pierden oportunidades de tratamiento por desinformación si no se acude inmediatamente al 112, que es lo que hay que hacer ante sospechas de síntomas de ictus", declara.

En este sentido, ha advertido contra las falsas expectativas que se crean con posibles curas milagrosas. "En lugar de tomar la pastilla para el colesterol, se dice que es mejor una tostada con ajo y aceite de oliva. Una cosa es que el aceite de oliva sea saludable y otra que pueda sustituir al control del colesterol y de los factores de riesgo. Eso, llevado a la población general, que no tiene elementos para saber qué es lo importante y qué es curiosidad, puede hacer bastante daño", ha detallado.

Estos bulos tienen uno de sus principales cauces en las nuevas tecnologías. "La desinformación hace veinte años es que no existía información, la gente no sabía lo que era un ictus. Ahora hay sobrecarga. Los mensajes de WhatsApp, por ejemplo, se difunden como la pólvora y las redes sociales actúan como amplificador de bulos e informaciones incompletas, que hacen mucho mal porque la gente genera altas expectativas que luego no son reales", ha argumentado.

De acuerdo con los datos aportados por Egido, sin embargo, la población general conoce mejor el ictus que hace unos años. "Antes, un 10% sabía actuar frente al ictus, en comparación con el 40% de las últimas encuestas", ha celebrado. Al respecto, De Leciñana ha añadido que dos de cada tres pacientes que ha sufrido un ictus reconocen que antes de experimentarlo tenía un conocimiento nulo o muy malo sobre los factores de riesgo y sobre la enfermedad. "Después de la enfermedad, el 20% sigue en el mismo punto", ha lamentado.

"Es importantísimo que los profesionales consigamos hacer llegar la información clara, concisa y veraz a los pacientes. Es la forma para ejercer efecto sobre la población. Cuando hablamos con un paciente, hablamos solo con él, pero si transmitimos esa información en medios de comunicación, pues vamos a llegar a mucha más gente", concluye.