Los astrocitos desempeñan un papel desconocido hasta ahora en la plasticidad del cerebro (Neuron)


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Cuando nacemos, nuestros cerebros tienen una gran flexibilidad, lo que permite al cerebro inmaduro adaptarse a nuevas experiencias y organizar su red interconectada de circuitos neuronales. A medida que envejecemos, esta "plasticidad" disminuye. En un estudio publicado en Neuron, un equipo del Instituto Salk (Estados Unidos) ha demostrado que los astrocitos, células de apoyo del cerebro que se han pasado por alto durante mucho tiempo, ayudan a habilitar la plasticidad del cerebro. Se trata de un nuevo papel para los astrocitos que no se conocía previamente.

Los hallazgos podrían señalar formas de restaurar las conexiones que se han perdido debido al envejecimiento o al trauma. "Sabíamos por nuestro trabajo anterior que los astrocitos son importantes para el desarrollo del cerebro. Sin embargo, sabíamos muy poco sobre el papel de los astrocitos en el cerebro adulto -dice la autora principal, Nicola Allen-. Para investigar este papel, utilizamos muchas técnicas en el laboratorio con el fin de identificar una señal hecha por astrocitos que es muy importante para la maduración cerebral".

La señal resultó ser una proteína que secretan los astrocitos llamada Chrdl1, que aumenta el número y la madurez de las conexiones entre las células nerviosas, lo que permite la estabilización de las conexiones neuronales y los circuitos una vez que terminan de desarrollarse. Para comprender mejor el papel de Chrdl1, el equipo desarrolló modelos de ratón con el gen desactivado por las mutaciones introducidas. Estos ratones tenían un nivel de plasticidad en sus cerebros que era mucho más alto de lo normal. Los ratones adultos con la mutación Chrdl1 tenían una plasticidad cerebral que se parecía mucho a la de los ratones jóvenes, cuyos cerebros aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo.

"Es importante estudiar la plasticidad cerebral porque nos enseña cómo el cerebro se remodela a sí mismo en respuesta a nuevas experiencias", dice la primera autora Elena Blanco-Suárez. "Aunque cierto grado de plasticidad es importante, disminuye a medida que envejecemos. La naturaleza ha diseñado estos circuitos para que sean más estables y menos flexibles. De lo contrario, nuestro cerebro no maduraría y experimentaríamos toda nuestra vida como lo hace un niño pequeño", añade.

No se sabe mucho sobre el papel de Chrdl1 en humanos, pero un estudio de una familia con una mutación de Chrdl1 mostró que se desempeñaron extremadamente bien en las pruebas de memoria. Otros estudios han demostrado que el nivel del gen que codifica Chrdl1 está alterado en la esquizofrenia y el trastorno bipolar, lo que sugiere que Chrdl1 puede tener roles importantes tanto en la salud como en la enfermedad.

Las investigaciones futuras realizadas por el equipo profundizarán en las relaciones entre los astrocitos y las neuronas y buscarán posibles formas de usar astrocitos como terapia. "Estamos interesados en aprender más acerca de lo que secretan los astrocitos en el entorno del cerebro y cómo esas señales afectan al cerebro -dice Allen-. Planeamos analizar esta relación tanto al principio del desarrollo como en situaciones en las que esas conexiones se pierden y quieres estimular la reparación, como después de que alguien haya tenido un derrame cerebral".