Los anticuerpos podrían ser un nuevo tratamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo (Brain Behav Immunity)


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Científicos de la Universidad Queen Mary London y de la Universidad de Roehampton (Reino Unido) han descubierto que los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) tienen mayores niveles de inmunomoodulina (Imood) en sus linfocitos.

También han observado que ratones con altos niveles de esta proteína muestran comportamientos característicos de ansiedad y estrés, como cavar y arreglarse excesivamente. Cuando los investigadores trataron a los ratones con un anticuerpo que neutralizó la Imood, los niveles de ansiedad de los animales disminuyeron.

Los hallazgos, publicados en Brain, Behavior and Immunity, han llevado a los investigadores a presentar una solicitud de patente para el anticuerpo y ahora están trabajando con una compañía farmacéutica para desarrollar un posible tratamiento para pacientes humanos.

"Cada vez hay más pruebas de que el sistema inmunitario desempeña un papel importante en los trastornos mentales. De hecho, se sabe que las personas con enfermedades autoinmunes tienen tasas más altas de trastornos de salud mental como ansiedad, depresión y TOC". Nuestros hallazgos cambian mucho el pensamiento convencional de que los trastornos de salud mental son causados únicamente por el sistema nervioso central", explica el director de la investigación, Fulvio D'Acquisto.

Este investigador identificó por primera vez la proteína Imood por casualidad mientras estudiaba una proteína diferente llamada anexina-A1 y el papel que desempeña en las enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y el lupus. Había creado ratones transgénicos para sobreexpresar esta proteína en sus linfocitos T, una de las principales células responsables del desarrollo de enfermedades autoinmunes, pero descubrió que los ratones mostraban más ansiedad de lo normal.

Cuando él y su equipo analizaron los genes expresados en los linfocitos T de los animales, descubrieron que un gen en particular era especialmente activo. La proteína producida por este gen fue lo que finalmente llamaron Inmuno-módulo, o Imood. Cuando los ratones con ansiedad recibieron un anticuerpo que bloqueaba la Imood, su comportamiento volvió a la normalidad en un par de días.

Los investigadores examinaron las células inmunes de 23 pacientes con TOC y 20 voluntarios sanos. Encontraron que la expresión de Imood era alrededor de 6 veces más alta en los pacientes con TOC. Otras investigaciones recientes realizadas por otrod científicos han encontrado que la misma proteína también puede jugar un papel en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

D'Acquisto cree que Imood no regula directamente las funciones cerebrales de una manera clásica, por ejemplo cambiando los niveles de señales químicas en las neuronas. En su lugar, puede influir en los genes de las células cerebrales que se han relacionado con trastornos mentales como el TOC.

"Este es un trabajo que todavía tenemos que hacer para entender el papel de Imood. También queremos hacer más trabajo con muestras más grandes de pacientes para ver si podemos replicar lo que vimos en el pequeño número que vimos en nuestro estudio", reflexiona. Mientras tanto, está trabajando con la compañía biofarmacéutica UCB para desarrollar anticuerpos contra Imood que puedan ser usados en humanos y para entender cómo podría usarse para tratar a pacientes con trastornos mentales.

"Es todavía pronto, pero el descubrimiento de anticuerpos, en lugar de los clásicos fármacos químicos, para el tratamiento de los trastornos mentales podría cambiar radicalmente la vida de estos pacientes, ya que prevemos una menor probabilidad de que se produzcan efectos secundarios", concluye D'Acquisto, quien estima que podrían pasar hasta cinco años antes de que un comenzar ensayos clínicos.