Los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a prevenir los abortos espontáneos (JCI Insight)


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Los compuestos que se encuentran en el aceite de pescado previenen las complicaciones del embarazo en ratones, incluidos el parto prematuro, la muerte neonatal y la muerte fetal, cuando las complicaciones son causadas por una bacteria oral común, según una investigación publicada en el Journal of Clinical Investigation Insight.

El estudio, realizado por científicos de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Columbia y la Facultad de Médicos y Cirujanos de Vagelos (Estados Unidos), sugiere una nueva estrategia para proteger el embarazo en las mujeres.

Aproximadamente, uno de cada diez niños de Estados Unidos nace antes de término. Entre el 10 y el 30% de los nacimientos prematuros se atribuyen infecciones uterinas con un tipo de bacteria que se encuentra comúnmente en la boca, F. nucleatum. Esta investigación identifica un posible tratamiento profiláctico para reducir el riesgo de resultados adversos, incluida la muerte fetal, en las mujeres embarazadas.

"Este tipo de bacteria es ubicuo; todo el mundo lo tiene en la boca -dice el autor principal de este estudio, Yiping Han-. Los problemas comienzan cuando viaja a otras partes del cuerpo". En mujeres embarazadas, la placenta tiene un riesgo particular de infección con F. nucleatum.

Los cambios hormonales durante el embarazo pueden causar inflamación y sangrado en las encías, que afectan a entre el 30 y el 100% de las mujeres embarazadas. Las encías sangrantes crean una entrada para que las bacterias se filtren al torrente sanguíneo. Una vez en el sistema circulatorio, las bacterias pueden migrar a la placenta y causar inflamación allí, a veces provocando un aborto involuntario o muerte fetal.

"Sabíamos por nuestro trabajo anterior que la inflamación uterina debida a la infección con esta bacteria está asociada con resultados adversos del embarazo, pero para prevenir esos resultados, necesitamos determinar exactamente cómo estas infecciones desencadenan la inflamación", subraya Han.

Usando un modelo de ratón, los científicos inyectaron la bacteria en roedores durante el tercer trimestre del embarazo. Como se predijo, las bacterias invadieron los úteros de los animales. Los investigadores vieron que la bacteria desencadenó una respuesta inflamatoria en las células endoteliales dentro de la placenta del ratón, lo que dio lugar a partos prematuros.

La respuesta inflamatoria solo ocurrió cuando una proteína inmune específica estaba presente en las células endoteliales de las madres. En hembras de ratón embarazadas que crecen de esta proteína, murieron menos fetos, lo que sugiere que la inflamación inducida por esta proteína es fundamental para generar nacimientos prematuros.

Después de determinar cómo las bacterias desencadenan la inflamación dentro de la placenta, el equipo de Han utilizó células cultivadas para buscar formas de inhibir esos mecanismos. "Buscábamos un agente antiinflamatorio que fuera seguro para el uso de las mujeres embarazadas", afirma Han.

Debido a que los suplementos de ácidos grasos omega-3 se usan ampliamente para reducir la inflamación en patologías inflamatorias crónicas, como las enfermedades cardiacas y la artritis reumatoide, el doctor Han consideró que el aceite de pescado es rico en ácidos grasos omega-3. Estos suplementos ya están recomendados para mujeres embarazadas por fomentar el desarrollo fetal.

Los experimentos demostraron que los suplementos que contienen ácidos grasos omega-3 también inhibían la inflamación y el crecimiento bacteriano en ratones preñados, y reducían los partos prematuros, los abortos espontáneos y los mortinatos. Ahora, los investigadores esperan comenzar un ensayo clínico para probar si los ácidos grasos omega-3 pueden prevenir la infección intrauterina de F. nucleatum y los resultados adversos en mujeres embarazadas.

Las dosis de ácidos grasos omega-3 utilizadas en este estudio fueron mucho más altas que las recomendadas para las personas que toman suplementos de aceite de pescado. El estudio apunta a una vía prometedora para futuras investigaciones, pero no admite ningún cambio inmediato en la práctica clínica, según los autores.