Lo que une a Apple, Amazon, Google y Microsoft: un protocolo para intercambiar la historia clínica.


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El sistema de Blue Button fue una iniciativa promovida por las autoridades norteamericanas que permitía a los usuarios de los servicios sanitarios disponer -y eventualmente compartir- sus datos de salud. En un modelo como el estadounidense, regido esencialmente por el mercado asegurador y en el que no existe un sistema nacional de salud de fundación pública, la información sanitaria puede almacenarse en muchos lugares, como consultorios médicos, hospitales, farmacias o las propias compañías de seguros de salud, y no existe un estándar unificador para los sistemas de información. 

Con esta iniciativa, que se inició en 2010 en la administración sanitaria de los veteranos de guerra, se creó un símbolo en forma de botón que facilitaba a cualquier usuario una serie de operaciones telemáticas que afectaban a sus registros personales. La idea era muy sencilla: poner el identificador en páginas web que dieran acceso a esas bases de datos para que a través de él se pueda verificar la información, descargarla o incluso desplazarla de un proveedor a otro.

Este sistema tienen mucha mayor significación que la meramente tecnológica. Por una parte, reivindica el hecho de que los datos pertenecen al paciente, que es su verdadero dueño, y esto es algo que tienen muy claro en un modelo sanitario, el norteamericano, en el que no existe una tutela pública relativa a la provisión de servicios ni unas reglas de funcionamiento siempre idénticas. 

 

 

 

La portabilidad de los datos de salud.

Pero además, el Blue Botton aporta la posibilidad de que cualquier paciente pueda buscar la asistencia ahí donde más le convenga, de acuerdo con sus niveles de exigencia y sus posibilidades, y sin tener la limitación técnica que impondría el hecho de que su historia clínica estuviera custodiada en una determinada institución o centro. Es como facilitar la determinada portabilidad sanitaria, la que en Europa nos sirve para cambiar de compañía telefónica o, más recientemente, de entidad bancaria.

De esta manera, el botón azul es un elemento decisivo para la competitividad sanitaria, porque permitiría eliminar un posible impedimento para que alguien pueda cambiar de aseguradora, hospital o médico. Es, por eso, la puerta necesaria para conseguir una segunda opinión médica o una mejora en la cobertura del seguro.

En España, un planteamiento similar es el que se pretende desarrollar con los estándares de la llamada interoperabilidad, en la que varias instituciones y asociaciones públicas y privadas vienen trabajando, no sin dificultad, desde hace años. 

La gama de funcionalidades que se asocian al sistema Blue Button ha ido creciendo en los últimos años, y entre otras, facilita acciones como el acceso a los registros de salud electrónicos, compartirlos con un médico o determinados familiares o cuidadores de confianza, verificar la información (como la lista de medicamentos prescritos o las vacunas recibidas), acceder al historial médico en caso de una emergencia, o durante un viaje, y, como ya se ha dicho, buscar una segunda opinión médica o cambiar de compañía aseguradora.

 

 

 

Un nuevo estándar más eficaz.

Una funcionalidad algo más reciente, y cada vez más importante, consiste en poder conectar la información personal con aplicaciones y herramientas como las que ya tenemos en los teléfonos móviles que sirvan además para mejorar nuestro conocimiento sobre el estado de salud o nos ayuden a establecer y alcanzar objetivos de salud personalizados. Los sistemas operativos iOS y Android (especialmente el primero) han incorporado ya modelos de “hub” en los que agrupar toda la información sobre salud, y entre ella la que pueda proceder de proveedores sanitarios diversos (consultas, hospitales o aseguradoras). La aplicación Salud del iPhone está ya capacitada para ello, de manera que podemos llevarlo (o acceder) a todo ello desde nuestro propio terminal, con solo sacarlo del bolsillo.

Pero en realidad, la funcionalidad real del sistema Blue Button está lejos de ser la idónea. Todavía no se han perfeccionado los estándares técnicos, y es una herramienta que no tiene el alcance de uso y la versatilidad que se había previsto inicialmente. A los pacientes todavía les resulta demasiado difícil compartir su información médica, y ello conlleva que sea más difícil para los usuarios acceder a la atención de mayor calidad, e incluso no tener que repetir de manera onerosa pruebas o exámenes ya realizados. 

Precisamente ahora, algunas de las compañías de tecnología más grandes del mundo están realizando un nuevo esfuerzo para solucionarlo. Y tienen una buena razón para hacerlo, ya que ellas mismas están interesadas en poder trabajar en el campo de la salud. Recientemente, varios de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos, como Alphabet (matriz de Google), Amazon, IBM, Microsoft y Salesforce coincidieron en una reunión en Washington en la que plantearon una acción conjunta para mejorar el estándar y hacerlo universal para todas la plataformas tecnológicas. En una declaración conjunta, informaron que “estamos comprometidos a eliminar las barreras para la adopción de tecnologías para la interoperabilidad de la atención médica, particularmente aquellas que están habilitadas a través de la nube y la IA. Compartimos la búsqueda común para desbloquear el potencial en los datos de atención médica, y para ofrecer mejores resultados a menores costos”.

La presencia de estas grandes empresas, los disruptores tecnológicos, puede suponer un nuevo impulso al modelo del Blue Button, de manera que se resuelvan las carencias operativas que todavía tiene, y mejore su alcance, funcionalidad y presencia en nuevos servicios digitales. Hoy día está, en efecto, incentivado por el hecho de que la información sanitaria adquiere una nueva riqueza gracias a los sistemas cloud y la inteligencia artificial. Lo que queda por solucionar, a continuación, es la manera en la que los proveedores de asistencia sanitaria (y muy concretamente, las aseguradoras y proveedoras asistenciales) van a convivir con estas empresas menos convencionales en el sector, y si también en el ámbito de la sanidad la innovación tecnológica va a transformar a fondo el mercado.