Literatura (médica) de vacaciones


  • Editorial Univadis
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En el período estival aprovechamos para leer todo lo que no podemos durante el año. Los libros se convierten en uno más de nuestros compañeros en vacaciones. Pero no se trata de pasear los libros, sino de leerlos. Sólo así esos compañeros de viaje se convertirán en amigos. Y eso es lo más importante: volver de vacaciones con más amigos.

Seguramente, un buen libro puede ser más que un amigo. La buena literatura, además de entretenernos, podemos tenerla siempre a nuestro lado como fiel aliada, nos permite pensar y soñar, hace que seamos más sabios, nos eleva a un nivel más alto y, si estamos atentos, nos convierte en mejores personas. Cuando acaban las vacaciones, volvemos transformados; además de por la playa y los daiquiris, también por esos libros por los que hemos paseado; por esos nuevos amigos que sabemos que ya nunca nos abandonarán.

Muchos médicos acaban tan hastiados de la medicina que, durante las vacaciones, prefieren leer aventuras de vaqueros, Harry Potter o un libro de historia medieval. Pero hay que recordar que la literatura también nos ha dado grandes obras en el ámbito de la medicina. Libros con los que podemos distendernos y, como señalábamos, elevarnos un poco sobre lo cotidiano. Si los leemos, volveremos de vacaciones con nuevos amigos… médicos.

La medicina literaria ha producido una ingente cantidad de libros. De todos ellos hemos realizado una pequeña y variada selección, algunas obras de literatura médica para las vacaciones, por si el lector encuentra alguna de su gusto: aventura, historia, diversión, reflexión y literatura cinco estrellas. Y en todas ellas, siempre presentes los dos elementos que mueven las buenas obras literarias: el drama y el amor. Leamos, pues:

Una de humorLa casa de Dios (1978). En alguna crítica se ha señalado que si “después de leer este libro, tu vocación sigue intacta, no lo dudes: ser médico es lo tuyo”. La casa de Dios es una sátira sobre los horrores y absurdos de la medicina. Los residentes de primer año del Hospital Beth Israel (Harvard) se enfrentan a la responsabilidad de tratar pacientes, a posibles fallos y aciertos. La actitud de los residentes deja, en general, mucho que desear: desinterés, frialdad, cinismo y reacciones de todo tipo que desembocan en una medicina deshumanizada, y todo ello aderezado con sexo y alcohol. La consecuencia lógica de que unos jóvenes inmaduros tomen decisiones serias. El psiquiatra Stephen J. Bergman usó el pseudónimo Samuel Shem para firmar su primera novela, tal vez por ser demasiado incorrecta. Una novela divertida y crítica con la medicina. Mejor dicho, con los médicos. 

Recordando nuestros comienzosEl árbol de la ciencia (1911). Andrés Hurtado es un estudiante de medicina que asiste a clase en la Universidad de Madrid. Inicialmente tiene muchas expectativas, pero cuando descubre la mediocridad y corrupción de la Universidad poco a poco se va desanimando. Tras licenciarse marcha a ejercer como médico a Alcolea, un pueblo de La Mancha. En Alcolea, además de aumentar su desencanto con la medicina, descubre una sociedad tradicionalista y absurda. Cuando regresa a Madrid, su experiencia médica no es menos árida. El árbol de la ciencia es una novela, en cierta forma semi-autobiográfica, del médico y escritor Pío Baroja en la que el genial escritor vasco expresa magistralmente su pesimismo existencial. Una obra que, además, ha influido en toda la literatura española posterior sobre la medicina, por ejemplo, en la obra maestra de Luis Martín-Santos Tiempo de silencio (1962).

A quien le guste la historiaCuerpos y almas (1943). Michel Doutreval es un joven médico francés que comienza a ejercer en los años 30 en el Hospital Universitario de l’Égalité, una época en la que la medicina era poco científica, estaba tremendamente jerarquizada y la asistencia estaba muy disgregada. El joven Dr. Doutreval pertenece a una ilustre familia de médicos. Sin embargo, romperá con todos los cánones cuando se casa con una joven pobre y enferma de tuberculosis. La novela narra con sorprendente naturalidad el corporativismo médico y su deshumanización, con médicos que humillan a prostitutas y enfermos infecciosos. Maxence van der Meersch cuenta además, con décadas de antelación, temas tan conflictivos de nuestra profesión como el aborto, el control de la natalidad, los conflictos de interés con la industria farmacéutica o la tecnocracia.

Literatura cinco estrellasLa montaña mágica (1924). La revista JotDown señalaba en una crítica que “más que ningún otro, La montaña mágica es un libro que necesita ser leído durante unas vacaciones, en una época de perezosa contemplación”. Considerada una de las obras fundamentales de la literatura del siglo XX cuenta, entre otras cosas, la historia de Hans Castorp. El joven acude al Sanatorio Internacional Berghof, en los Alpes suizos, para visitar a su primo Joachim Ziemssen, internado allí desde hace cinco años por una tuberculosis. El idílico sanatorio es un escenario perfecto para descubrir la vida interior de los protagonistas, sus relaciones y, muy especialmente, cómo son los sanitarios, el poder que tiene la medicina, cómo se viven los síntomas y la influencia que tenemos sobre los pacientes. Si disfrutas con esta obra, puedes continuar con la segunda novela de Camilo José Cela, la espléndida Pabellón de reposo(1943), escrita por el premio Nobel tras dos largas estancias ingresado en sanatorios antituberculosos.

Un poco de reflexiónAnte todo, no hagas daño (2015). Este libro recoge las memorias del carismático neurocirujano británico Henry Marsh, tras años de trabajo en el Hospital St. George, en Londres, y en Europa del este intentando ayudar allí al progreso de la neurocirugía. En sus memorias, Henry Marsh describe cómo es la compleja toma de decisiones de la medicina, cómo hay que sopesar continuamente los enormes riesgos con las posibles ventajas de nuestra profesión, algo que no siempre calibramos adecuadamente. El libro constituye un tratado de humanidad, de sentido común y de auténtica vocación. Después de leer este libro, si buscamos más literatura médica de reflexión, no podemos olvidar a Oliver Sacks, neurólogo norteamericano, recientemente fallecido, que ha dejado verdaderas joyas literarias como, entre otras, Musicofilia (2007) o El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (2008).

Y, sobre todo, entretenimientoSinuhé el egipcio (1945). En el siglo XIV a.C., Sinuhé escribe unas memorias "porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y tan cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes". La novela se sitúa bajo el mandato del todopoderoso Akenatón. Sinuhé es un humilde médico que viaja por oriente y el mediterráneo, entrando en relación con diversos pueblos y civilizaciones. Las sorprendentes hazañas de Sinuhé le llevarán a ser médico real y a pasar por todo tipo de desventuras. 

Por último, y si queremos pasarlo bien, no podemos dejar fuera de esta breve selección al, posiblemente, mejor escritor de aventuras, el médico Sir Arthur Conan Doyle. Entre sus novelas, en las que el Dr. Watson es su alter ego, podríamos empezar recomendando la lectura de Estudio en escarlata (1890). El libro comienza explicando que se trata de una “Reimpresión de las memorias del doctor John H. Watson, antiguo miembro del cuerpo médico del ejército”…

¡Disfruten de las vacaciones… leyendo!