Las vacunas desempeñan un papel esencial en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas y agudas


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Tanto en las enfermedades respiratorias crónicas, caso de la EPOC y el asma, como en las agudas, como la neumonía, es fundamental intentar aplicar todas las medidas de prevención que existen, entre ellas las vacunas, según ha señalado Eva Polverino en el Congreso Anual de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), celebrado en Madrid.

"Cualquier médico, sobre todo si es neumólogo, debe saber que la neumonía neumocócica es la tercera causa prevenible de muerte por infección, que podemos atajar gracias a las vacunas", ha señalado. También ha añadido que "la vacuna antigripal es clave para reducir a nivel poblacional el impacto de las pandemias anuales a pesar de una cobertura a menudo incompleta para el contagio del virus de la gripe".

La especialista también ha subrayado que las campañas de vacunación son hoy en día una obligación moral tanto para los "pacientes con enfermedades respiratorias como para sus familiares y cuidadores" (incluyendo entre estos últimos a sus médicos y enfermeros), pues la vacunación es una herramienta segura y efectiva para reducir el riesgo de infecciones respiratorias y de agudizaciones de enfermedades crónicas.

Asimismo, en el encuentro también se ha hablado sobre la polución y sus consecuencias en las enfermedades respiratorias de la mano de la coordinadora del Área Enfermedades Respiratorias Ocupacionales y Medioambientales (EROM), de la SEPAR, Isabel Urrutia, que ha señalado que los pacientes con una enfermedad pulmonar crónica como asma y EPOC, expuestos a la contaminación "sufren un aumento de los síntomas que, normalmente, deberían tener controlados con la medicación habitual" mientras que, en las personas sanas, se produce "una serie de síntomas como aumento de infecciones respiratorias y desarrollo de asma".

A medio y largo plazo, esta especialista recuerda que existe un aumento de muerte prematura en los niños de madres expuestas a la contaminación durante el embarazo. También es posible que esos bebés nazcan con menor capacidad pulmonar. En niños, en general, la contaminación puede acarrear una mayor predisposición a desarrollar patologías que afecten de manera directa la salud de sus pulmones.

Los ancianos son el grupo de población más sensible a infecciones respiratorias y a perjuicios por la contaminación, debido a que "su sistema inmune no reacciona como el de una persona joven y tienen más riesgo de contraer infecciones, entre ellas la neumonía", explica Urrutia.

En pacientes con asma, hay una notable proporción de ellos que hacen vida normal, sin limitaciones, pero la experta advierte que este grupo suele ser vulnerable a ciertos factores desencadenantes, entre los cuales cobra cada vez más importancia la contaminación. "podrían tener un mayor número de agudizaciones y de ingresos en el hospital y, sobre todo, verse incrementados los síntomas diarios y la utilización de medicación de rescate", apunta.

Con el fin de proteger la salud respiratoria, la especialista recomienda evitar los días de exposición y los lugares más contaminados buscando, por ejemplo, espacios verdes, y aconseja conocer los niveles de polución. "Se ha visto que en aquellos que viven en el centro de la ciudad los efectos se agudizan mucho más y recurren más al hospital que la gente que no está expuesta a esas zonas", ha explicado.