Las vacunas contra la Covid-19: ¿cuál se recomienda más para cada grupo de riesgo?

  • Andrea Arnal

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Con la incorporación de la de Oxford/AstraZeneca, ya son tres las vacunas que se han aprobado en España para luchar contra la Covid-19. Aunque todas han demostrado ser eficaces y seguras, cada una de ellas —la ya mencionada de Oxford/AstraZeneca, la de Moderna y la de Pfizer/BioNTech— presentan sus particularidades y pueden estar indicadas de forma diferente según el tipo de paciente, en parte porque usan tecnología diferente (Pfizer y Moderna contienen el llamado ARNmensajero, mientras que la de Oxford/AstraZeneca usa un vector viral) ¿Hay alguna que sea mejor que otra en pacientes con cáncer? ¿O en mayores de 65 años? Esto es lo que dicen los expertos y la evidencia disponible al respecto. 

Embarazadas

El Ministerio de Sanidad indica, a través de su portal, que “aunque no hay ninguna indicación de problemas de seguridad en la vacunación de embarazadas, no hay evidencia suficiente para recomendar su uso durante el embarazo”, y sugiere que en términos generales “debe posponerse la vacunación de embarazadas hasta el final de gestación”. Eso sí, si la embarazada tiene alto riesgo de exposición o complicaciones, el Ministerio sí considera necesario valorar la vacunación. 

Por otro lado, insiste en que “tampoco hay datos sobre los posibles efectos de la vacuna durante la lactancia (ni sobre la producción de leche ni sobre el lactante)”, aunque no se considera que la vacuna de Pfizer/BioNTech “suponga un riesgo para el lactante, por lo que en el caso de mujeres que amamantan y que tienen alto riesgo de exposición o alto riesgo de complicaciones puede valorarse la vacunación de manera individualizada”.

Finalmente, en el caso de mujeres que piensan en quedarse embarazadas, es muy probable que las vacunas con ARN mensajero “no ocasionen problemas en el feto ni en la embarazada”, al no contener virus vivos, aunque sí aconsejan, como medida de precaución, “esperar dos semanas tras la administración de la segunda dosis”. 

Enfermos de cáncer

En un informe presentado por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés) se insiste en que hay “pruebas suficientes para apoyar la vacunación anti-infecciosa en general”, excluyendo las que contienen virus atenuados y aquellas con vectores replicables, “incluyendo incluso a pacientes con terapia inmunosupresora”. 

Aún así, sí destacan que se puede reducir la efectividad de las vacunas tanto en pacientes en tratamiento de algunos tipos de cáncer de células B debido a una respuesta inmunológica inferior, como en aquellos con “una intensa inmunosupresora, tales como receptores del trasplante de células madre hematopoyéticas”. 

La Sociedad Americana del Cáncer coincide con la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en que las vacunas actualmente disponibles sí pueden aplicarse en pacientes oncológicos y, de hecho, la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer ha hecho recientemente un llamado para que los pacientes oncológicos se consideren grupo de alta prioridad.

Enfermos de psoriasis

José Manuel Carrascosa, coordinador del Grupo de Psoriasis de la AEDV, explica a Univadis España que “el único grupo de vacunas que no se recomienda es el tipo de vivas atenuadas, pero no se corresponde con ninguna de las que hay”. 

Sin embargo, sí que destaca la que con algunos tratamientos sistémicos “sí puede disminuir un poquito la respuesta inmunológica”, frente a lo cual “se podría valorar suspender unos días antes el tratamiento antes de vacunar a los pacientes”.

Personas mayores de 55 años

En España se ha determinado recientemente que solo se pinchará a mayores de 55 años las vacunas de ARN mensajero de Pfizer y Moderna, quedando fuera la vacuna de Oxford/AstraZeneca. La razón es que en los ensayos clínicos del medicamento no había una muestra lo suficientemente representativos de pacientes mayores de 55 años, por lo que las autoridades competentes prefieren inyectar esta última en principio, solo a menores de esta edad. En algunos países como Alemania el límite está en 65, mientras que en otros, como Italia, está en 55. 

Personas con problemas pulmonares

Según la British Lung Foundation, “la vacuna es segura para personas con enfermedades pulmonares”. En cuanto al tratamiento, “no existe razón para pensar que la vacunación interactúe con ningún fármaco” y, de hecho, se insiste en que este “debe continuar con normalidad”. 

Pacientes con enfermedad cardíaca, diabetes y obesidad

Según informan desde la British Heart Foundation, “la vacuna es segura en personas con problemas cardíacos y de circulación”. Insisten, además, en que “ninguna vacuna será aprobada hasta que sea considerada segura para personas con enfermedades de larga duración, incluyendo aquellas relacionadas con el corazón y la circulación”. 

Por otro lado, el organismo confirma que las vacunas funcionan igual en pacientes con dolencias cardíacas que sin ellas: “En el caso de la de Pfizer/BioNTech, no existen diferencias significativas en cómo de bien esta funciona en pacientes con enfermedades cardíacas que les ponen en riesgo de padecer Covid-19 severo (incluyendo diabetes, presión arterial elevada y obesidad)”. 

En la de Oxford/AstraZeneca, de nuevo, se han observado niveles similares de protección en pacientes con este tipo de dolencia en comparación con quienes no las tienen, algo que según la British Heart Foundation también se da en la de Moderna

Personas afectadas por el VIH

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) ha publicado recientemente un documento en el que se aborda la cuestión de la vacunación contra la Covid-19 en pacientes seropositivos, afirmando que las vacunas “les aportan los mismos beneficios que al resto de los individuos y comunidades”, ya que “ninguna de las vacunas en las que se está trabajando ni las ya aprobadas por los organismos reguladores utilizan vacunas vivas, por lo que deberían ser igualmente seguras para aquellas personas cuyos sistemas inmunitarios están dañados, como quienes viven con el VIH y aún no han logrado suprimir su carga viral”.

Tampoco recomiendan interrumpir el tratamiento como en otros grupos de riesgo, sino todo lo contrario: “Las personas que viven con el VIH deberían seguir adheridas a una terapia antirretroviral eficaz, la cual no solo preserva la salud, sino que, además, evita la transmisión del VIH”.