Las uveítis infantiles pueden ser causa de hasta un 15% de las pérdidas visuales totales si no se diagnostican a tiempo


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Las uveítis no infecciosas en niños pueden ser la causa de hasta el 15% de las pérdidas visuales si no se diagnostican a tiempo, según se ha puesto de manifiesto en la Jornada sobre uveítis no infecciosas en Pediatría, celebrada en Sevilla con la colaboración de AbbVie.

La uveítis no infecciosa es una enfermedad intraocular inflamatoria compleja, y la artritis idiopática juvenil es la enfermedad autoinmune que con más frecuencia asocia uveítis. De hecho, entre el 10 y el 30% de los niños con esta enfermedad pueden padecer uveítis.

Además, la característica más destacable de la uveítis en edad pediátrica es que su presentación clínica suele ser asintomática y solo se detecta cuando ya se presentan complicaciones, en ocasiones irreversibles.

"Muchas uveítis infantiles son de comienzo insidioso, con ojo blanco y asintomáticas, en las que el niño no se queja y los padres no encuentran signos externos por los que preocuparse. Es en estos casos en los que más se retrasa el diagnóstico y ya tienen secuelas importantes cuando acuden al oftalmólogo, como sinequias, cataratas o queratopatía en banda", ha explicado la responsable de la unidad de Reumatología Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Rosa Roldán.

En este sentido, los especialistas han recomendado revisiones periódicas y programas de cribado o detección precoz oftalmológicos, sobre todo cuando se realiza un diagnóstico de cualquier patología reumatológica que conlleve un riesgo asociado de uveítis.

"Dependiendo de la edad de inicio de la enfermedad reumatológica, su tiempo de evolución, el tipo de afección y determinados factores serológicos, como la existencia de anticuerpos antinucleares, se establece la periodicidad más conveniente de las evaluaciones oftalmológicas para la detección precoz de la uveítis", ha indicado la responsable de la unidad de Reumatología Pediátrica del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, de Granada, Beatriz Bravo.

Las que más riesgo presentan son "las niñas menores de seis años que padecen artritis idiopática juvenil y cuentan con anticuerpos antinucleares positivos", ha señalado la responsable de Reumatología Pediátrica en el Servicio de Infectología, Reumatología e Inmunología pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), Marisol Camacho, quien ha recomendado revisiones oftalmológicas cada tres meses "aunque no se tengan síntomas".

Por otra parte, durante la jornada también se ha aludido a que la uveítis no infecciosa en la edad pediátrica requiere para su correcto manejo una colaboración estrecha entre oftalmología y reumatología pediátricas, colaboración que representa en la actualidad un modelo a seguir de colaboración interdisciplinar.

Implementar esta colaboración interdisciplinar y el abordaje conjunto de estos pacientes por reumatólogos y oftalmólogos pediátricos en la práctica diaria es uno de los retos que afrontan los profesionales sanitarios en esta materia y que han puesto sobre la mesa durante esta jornada.

No obstante, "el principal reto que debemos afrontar es tolerancia cero a la inflamación, y de ello dependerá que se eviten complicaciones que empeoran el pronóstico vital de los niños", ha afirmado Roldán.

Existen protocolos de seguimiento y tratamiento de la uveítis en la infancia elaborados conjuntamente por oftalmólogos y reumatólogos pediátricos, como la guía para el manejo de pacientes con uveítis asociada a la artritis idiopática juvenil de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica. La guía se inició en 2008, con actualizaciones posteriores propuestas en la II y III Reunión Nacional de Uveítis asociada a la artritis idiopática juvenil y publicada finalmente en 2015.

Con el diagnóstico y para un rápido control de la inflamación, el tratamiento de la uveítis pediátrica "suele basarse en corticoides, como potentes antiinflamatorios tópicos, sobre todo gotas oculares, y/o sistémicos orales, incluso intravenosos en los casos más graves", ha explicado la doctora Camacho.

"Sin embargo, en los casos en los que no hay respuesta positiva suficiente con este tratamiento sintomático o recaen al suspenderlos, es necesario recurrir a los tratamientos inmunomoduladores como el metotrexato", ha agregado la especialista.

Si no se controla la actividad, pueden utilizarse fármacos biológicos que bloquean las proteínas específicas de la inflamación implicadas en la patogenia de las uveítis no infecciosas.

Entre estos, "tenemos que destacar los fármacos anti-TNF que han supuesto un gran avance para estos pacientes, ya que mejoran de forma significativa la evolución, siendo actualmente fármacos de elección en esta patología cuando no hay respuesta suficiente a los inmunosupresores convencionales", según Camacho.

"En los últimos años, ha mejorado mucho el pronóstico de los pacientes gracias al uso de los tratamientos biológicos como los anti-TNF. Esto es así debido a que mejoran de forma significativa su evolución", ha finalizado esta especialista.