Las personas de mediana edad con ansiedad moderada o severa tienen más riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida (BMJ Open)


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Las personas de mediana edad con ansiedad moderada o severa pueden tener un mayor riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida, según sugiere un estudio dirigido por investigadores del University College London (UCL) y de la Universidad de Southampton, Reino Unido, publicado en BMJ Open.

"Si la reducción de la ansiedad a mediana edad daría lugar a un menor riesgo de demencia sigue siendo una pregunta abierta", han señalado los investigadores.

Buscaron estudios sobre la asociación entre la ansiedad a mediana edad, de manera aislada o combinada con la depresión, y el desarrollo de la demencia. Los resultados ponen de manifiesto que solo 4 estudios cumplieron con estos criterios, pero involucraron a un total de casi 30.000 personas.

Todos los estudios representaron una gama de factores demográficos, físicos y psicológicos, y se encontraron una asociación entre la ansiedad moderada a severa y la demencia futura, con una brecha de al menos 10 años entre los diagnósticos.

Debido a que el diseño del estudio "difería tanto, no se pudo realizar un análisis conjunto de los datos, pero todos los estudios fueron de alta calidad, lo que fortaleció los hallazgos", han explicado los investigadores.

Los resultados respaldan las pruebas que apuntan a una relación entre la ansiedad y el riesgo de deterioro cognitivo leve, y "dan peso" a la asociación conocida entre depresión y demencia, continúan.

Una respuesta al estrés anormal, que es típica de la ansiedad moderada a grave, puede acelerar el envejecimiento de las células cerebrales y los cambios degenerativos en el sistema nervioso central, por lo que aumenta la vulnerabilidad a la demencia, han comentado.

"Las terapias no farmacológicas, incluidas las terapias de conversación y las intervenciones basadas en la atención plena y las prácticas de meditación, que se sabe que reducen la ansiedad en la mediana edad, podrían tener un efecto reductor de riesgo, aunque esto todavía no se ha investigado a fondo", han advertido los investigadores.

Sin embargo, han sugerido que "dada la prevalencia de la ansiedad, puede valer la pena que los médicos la consideren como un factor de riesgo para la demencia y la depresión".