Las personas coinfectadas con el VIH y hepatitis C en España se han reducido en más de un 60% en dos años


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La prevalencia de la infección activa por el virus de la hepatitis C (VHC) en pacientes también infectados por VIH en España se ha situado en 2017 en el 8%, lo que supone un descenso del 31,6% respecto al año anterior (11,7%) y del 63,8% respecto a 2015 (22,1%), de acuerdo con un estudio realizado por expertos de Grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Gesida).

Para la elaboración de este informe, coordinado por los infectólogos Juan Berenguer y Juan González, se han recogido datos de 1.690 pacientes, seleccionados de forma aleatoria de una población de referencia constituida por los 40.322 pacientes que estaban en seguimiento activo en 43 hospitales distribuidos por toda la geografía española, lo que corresponde aproximadamente a un tercio del total de la población infectada por el VIH en España.

Durante la presentación del estudio, los coordinadores del trabajo coincidieron en que este profundo descenso en la prevalencia de infección activa observado en el último año obedece, casi exclusivamente, al acceso al tratamiento anti-VHC basado en antivirales de acción directa (AAD), que pasó de ser del 59,3% de todos aquellos con infección activa en 2015 al 74,7% en 2016 y al 82,4 en 2017.

Para ser conscientes de la magnitud en el descenso de la prevalencia, recordaron que entre los siete años transcurridos entre 2009 y el 2015 el descenso de las personas con infección activa fue un 35%, frente al 31,7% de diferencia entre 2016 y 2017.

A esto, Berenguer también añadió otro hecho igualmente relevante: "De los pacientes con infección activa por VHC, el 22% estaba recibiendo tratamientos anti-VHC con pautas orales libres de interferón en el momento de llevarse a cabo el estudio. Si consideramos que la mayoría de estos últimos pacientes habrán logrado respuesta viral sostenida (lo que se traduce como estar curados de la hepatitis C), la proporción de infección activa por VHC, en pacientes con VIH, real en España en 2017 podría situarse en una cifra cercana al 5,6%", ha explicado.

Uno de los puntos sobre los que más han incidido los investigadores ha sido sobre la posibilidad de la erradicación de la hepatitis C entre los pacientes infectados por el VIH en España.

En concreto, Berenguer aseguró rotundamente que esta es una meta que "se puede alcanzar a corto plazo, dado que actualmente el acceso universal al tratamiento está disponible en todas las comunidades autónomas". De hecho, espera que en 2018, cuando realicen un nuevo estudio similar, los afectados con VIH y, además, hepatitis C se sitúen en torno al 3%.

En esta misma línea, el jefe de Sección de Hepatología del Hospital Universitario La Paz y coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), Javier García-Samaniego, resaltó que los coinfectados con VIH y VHC pueden ser "la primera población con hepatitis C que ve cerca su eliminación".

El estudio confirma asimismo que la adquisición de la infección por consumo de drogas inyectables ha sido la principal vía de transmisión de los pacientes con infección activa por VHC, y que la infección adquirida a través de relaciones sexuales entre hombres que practican sexo con hombres (HSH) contribuye poco a la carga actual de la coinfección en España, de momento limitado a áreas específicas de algunas grandes ciudades.

Sin embargo, alertaron de que de cada 100 HSH con VIH que se curan de la hepatitis C, seis se vuelven a infectar, por tan solo un 2% de adictos a distintas drogas. "En hombres homosexuales hay que tener especialmente cuidado, y tenemos que ayudar a cambiar muchas conductas sexuales, porque son el subgrupo que más crecimiento experimenta dentro de estos extraordinarios resultados", señaló Berenguer.

Por ejemplo, instó a extremar las precauciones y concienciar sobre los peligros en prácticas como el ‘chemsex’, que une el consumo de drogas para facilitar la actividad sexual, y que es "más común de lo que imaginamos". "Hasta el 60% de los hombres homosexuales con VIH en la Comunidad de Madrid que presentan nuevas infecciones a la hepatitis C se deben a estas prácticas", ha subrayó, concluyendo que "este grupo es la clave para la erradicación de la hepatitis C".

Por otra parte, Juan González destacó que los datos de este estudio muestran que, "independientemente de que se consiga eliminar el VHC entre la población coinfectada", el virus dejará su legado "durante años, pues un número significativo de pacientes con fibrosis hepática avanzada o fibrosis deberá continuar de por vida en programas de cribado de carcinoma hepatocelular a pesar de la curación de la infección".

Así, apuntó que, de los pacientes con infección activa por VHC, el 10,4% tenían cirrosis hepática, y hasta el 28,2% de los pacientes que habían logrado respuesta viral sostenida tras tratamiento anti-VHC. Considerando tanto a los pacientes con infección activa por VHC como a los curados con el tratamiento, en 2017 un 6,6% de los pacientes infectados por VIH en España tenían cirrosis hepática por VHC.