Las cortinas de los hospitales para la privacidad del paciente son una potencial fuente de transmisión de enfermedades


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Las cortinas para la privacidad del paciente, utilizadas en la gran mayoría de los centros sanitarios del mundo, podrían ser una fuente de contaminación de bacterias multirresistentes y transmitir enfermedades a los pacientes, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Michigan del Hospital Universitario de Ann Arbor (Estados Unidos).

El estudio, que se presenta en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID), en Ámsterdam (Países Bajos), observó la prevalencia de la contaminación de las cortinas con bacterias multirresistentes en las salas de los centros de enfermería especializada.

El equipo de investigación llevó a cabo un estudio de cohorte prospectivo en seis centros en el sureste de Michigan, obteniendo muestras de cultivos bacterianos de varios lugares del cuerpo de cada paciente, así como de superficies de alto contacto en la habitación. Las muestras se tomaron en el momento de la admisión, y de nuevo después de 14 días, 30, y mensualmente hasta 6 meses cuando fue posible.

Un total de 1.521 muestras de 625 habitaciones fueron obtenidas de los bordes de las cortinas de privacidad donde se tocan con más frecuencia. Los investigadores estaban particularmente interesados en cualquier relación entre las bacterias encontradas en los pacientes y la contaminación de MDRO en su cortina de privacidad en la misma visita. El equipo también quería descubrir si esta contaminación se producía de forma intermitente o si era persistente para los pacientes con 6 meses de seguimiento.

El estudio encontró que un total de 334 (22%) cultivos tomados de cortinas de privacidad resultaron positivos para las bacterias multirresistentes, con tasas de contaminación que varían de 11,9 al 28,5% entre las diferentes instalaciones. De estos cultivos, 210 (13,8%) estaban contaminados con enterococos resistentes a la vancomicina; 94 (6,2%) con bacilos gramnegativos resistentes; y 74 (4,9%) con Staphylococcus aureus resistente a la meticilina. El equipo no descubrió diferencias estadísticamente significativas en los índices de contaminación entre las habitaciones individuales y compartidas.