Las células tumorales evitan la muerte a través de la reparación in extremis del ADN (Cancer Cell)


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Un mayor conocimiento de los mecanismos que contribuyen a la supervivencia de las células tumorales es clave para vencerlas. Un estudio publicado en Cancer Cell, encabezado por Angel R. Nebreda, investigador del Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB Barcelona), revela un nuevo mecanismo de protección para las células tumorales en el cáncer de mama e identifica nuevas dianas terapéuticas para tratar esta enfermedad.

Los resultados demuestran que la proteína p38alfa (p38) protege las células tumorales activando un mecanismo de reparación del ADN. En este sentido, p38 protege las células tumorales contra la acumulación excesiva de errores de ADN o mutaciones. "Las células tumorales inherentemente tienden a acumular daño en el ADN, pero en algunos esta acumulación es mayor, y hemos observado que estas células son más dependientes de la actividad de p38", explica Nebreda.

Los experimentos se realizaron en un modelo de ratón caracterizado por el desarrollo de tumores de mama triple negativos. Este tipo de tumor representa el 15% de los casos de cáncer de mama y el único tratamiento hasta la fecha consiste en quimioterapia genérica. Por el contrario, los tratamientos dirigidos están disponibles para los otros dos tipos. Estos descubrimientos podrían allanar el camino para mejorar las opciones de tratamiento para los tumores de mama triple negativos.

Los investigadores usaron inhibidores de p38 para bloquear la acción de esta proteína en las células tumorales. Estos inhibidores ya se han utilizado en ensayos clínicos con pacientes, pero para otras enfermedades. En este trabajo, se combinaron inhibidores de p38 con fármacos quimioterapéuticos clásicos llamados taxanos, como paclitaxel y docetaxel.

Como era de esperar, las células tratadas con terapia combinada mostraron mayor acumulación de inestabilidad genómica, es decir, produjeron más daño en el ADN y un mayor número de variaciones cromosómicas. En consecuencia, muchas de estas células murieron y la masa del tumor se redujo considerablemente. Los científicos utilizaron nueve tumores de pacientes, que se cultivaron en ratones. En siete de estos tumores, incluidos ER y triple negativo, el inhibidor de p38 fortaleció, aceleró o prolongó el efecto antitumoral de los taxanos.

"Los taxanos evitan la división celular al dañar los cromosomas y causar inestabilidad cromosómica. Como se sospecha, dado que p38 dificulta esta acción, si desactivamos la función de esta proteína en las células, pierden su protección y los taxanos pueden ser más efectivos", explica Begoña Cánovas, autora del estudio junto a Ana Igea.

Los investigadores también creen que han encontrado una posible explicación de por qué dos de los tumores analizados no respondieron al tratamiento, lo que permite la diferenciación entre los pacientes que pueden beneficiarse de los que no lo harán. Observaron que la efectividad del tratamiento dependía del grado de inestabilidad cromosómica de las células tumorales. Cuanto mayor es la inestabilidad, más eficaz es el tratamiento.

"Desde el punto de vista de las aplicaciones, es uno de los hallazgos más interesantes de este estudio, ya que existen métodos sencillos para medir la inestabilidad cromosómica en los tumores. Pero nuestros hallazgos deben confirmarse en un mayor número de tumores de los pacientes", señala Nebreda.

"Esperamos que estos estudios se realicen, ya sea en colaboración con nuestro grupo o en otros laboratorios, y, si se confirman los resultados, que la industria farmacéutica toma la delantera en la realización de ensayos para evaluar la eficacia del tratamiento combinado en pacientes", concluye.