Las características del paciente anciano, factor clave en la determinación de la presión arterial óptima (Ann Intern Med)


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Las características del paciente son un factor clave para determinar la presión arterial óptima objetiva y para decidir el tratamiento en un paciente anciano que no encaja perfectamente dentro de los parámetros de las directrices actuales, según un artículo publicado en 'Annals of Internal Medicine'.

El artículo, que incluye el debate entre un médico de atención primaria y un geriatra, ambos del Centro Médico Beth Israel Deaconess (BIDMC) en Bostón (EEUU), muestra que las pautas actuales difieren en el umbral óptimo por encima del cual comenzar la terapia antihipertensiva y cuál debería ser la presión arterial objetivo después de que el tratamiento haya comenzado.

La hipertensión es muy frecuente, y es el factor de riesgo más importante en enfermedad cardiovascular. Las pautas del Colegio Americano de Médicos y de la academia Estadounidense de Médicos de Familia recomiendan iniciar el tratamiento antihipertensivo para pacientes de 60 años o más si la presión arterial sistólica es de 150 mm Hg o más. Sin embargo, recomiendan un umbral más bajo para los pacientes de alto riesgo, que deben comenzar el tratamiento con cifras de 140 mm Hg.

La guía del American College of Cardiology, basada en los dictámenes del método SPRINT, aconseja una presión arterial sistólica basal de 130 mm Hg para pacientes de 65 años o mayores.

En un reciente encuentro, los dos expertos debatieron sobre el abordaje de un hombre de 79 años con un valor de presión arterial promedio de 157/68 tras dos de lecturas. El paciente tenía sobrepeso y algunas comorbilidades, pero sentía que su salud era relativamente buena. El paciente informó que, en el pasado, había tomado un fármaco contra la HTA, pero que no lo toleraba bien.

La internista Jennifer Beach y el geriatra Lewis Lipsitz consideraron el diagnóstico del paciente, las comorbilidades y los factores de riesgo cardiovasculares antes de sugerir un objetivo de presión arterial y estrategia de tratamiento. Beach recomendó un objetivo de presión arterial por debajo de 140 mm Hg, teniendo en cuenta el riesgo del paciente para los eventos adversos. Sin embargo, Lipsitz consideró que el riesgo de enfermedad cardiovascular del paciente justificaba un objetivo de presión arterial inferior de 130 mm Hg.