Las bebidas gaseosas y azucaradas se relacionan con una sintomatología más grave en pacientes con esclerosis múltiple


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Para las personas con esclerosis múltiple, beber alrededor de 290 calorías por día de bebidas gaseosas u otras bebidas azucaradas, o el equivalente a aproximadamente dos latas de refrescos no dietéticos, puede estar relacionado con síntomas más graves y un nivel más alto de discapacidad en comparación con las personas con esclerosis múltiple que rara vez consumen bebidas azucaradas, según un estudio preliminar que se presentará en la 71ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología, que se celebrará del 4 al 10 de mayo en Filadelfia (Estados Unidos).

Las personas que rara vez toman bebidas azucaradas consumían un promedio de 7 calorías en bebidas azucaradas por día, o el equivalente a una lata y media de refrescos no dietéticos por mes. Las bebidas gaseosas y otras bebidas dulces fueron el único tipo de alimento relacionado con los síntomas de la esclerosis múltiple en el estudio.

"Los pacientes con esclerosis múltiple a menudo desean saber cómo la dieta y los alimentos específicos pueden afectar la progresión de su enfermedad", señala la autora del estudio, Elisa Meier-Gerdingh, del Hospital St. Josef en Bochum (Alemania). "Aunque no encontramos un vínculo con la dieta en general, sí hallamos un lazo con quienes bebían sodas, zumos de sabores, tés y cafés azucarados", añade.

En el estudio participaron 135 personas con esclerosis múltiple que completaron un cuestionario sobre su dieta. Luego, los investigadores observaron cómo se acercaba la dieta de cada participante a los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH). La dieta DASH recomienda tomar cereales integrales enteros, frutas y verduras, productos lácteos bajos en grasa, carnes magras, pollo y pescado, y nueces y legumbres, y limita los alimentos con alto contenido de grasas saturadas y azúcar.

"Elegimos estudiar la dieta DASH porque la adherencia a esta dieta está asociada a un menor riesgo de otras enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares", afirma Meier-Gerdingh. Los científicos también midieron el nivel de discapacidad de los participantes utilizando la Escala de Estado de Discapacidad Expandida, un método común para cuantificar la discapacidad que varía de 0, sin síntomas, a 10 puntos, muerte por esclerosis múltiple. Un total de 30 participantes tuvieron discapacidad severa.

En general, los investigadores no encontraron relación entre lo que comían los participantes y su nivel de discapacidad. En el caso de los refrescos y las bebidas azucaradas, se dividió a los participantes en cinco grupos según la cantidad de bebida. Las personas en el grupo superior tomaban un promedio de 290 calorías de bebidas azucaradas al día, mientras que el grupo más bajo rara vez bebía bebidas azucaradas.

El estudio encontró que los participantes que consumían la mayor cantidad de bebidas azucaradas tenían cinco veces más probabilidades de tener una discapacidad severa que las personas que rara vez tomaban estas bebidas. De las 34 personas en el grupo superior, 12 tenían discapacidades graves, en comparación con 4 de las 34 personas en el grupo inferior. El grupo superior tenía en un puntaje promedio de discapacidad de 4,1 puntos, mientras que el grupo inferior registraba un promedio de 3,4 puntos.

"Aunque estos resultados deben confirmarse con estudios más grandes que siguen a las personas durante un largo periodo de tiempo, y los resultados no muestran que los refrescos y las bebidas endulzadas con azúcar causen una discapacidad más grave, sabemos que los refrescos no tienen valor nutricional y las personas con EM pueden querer considerar reducirlos o eliminarlos de su dieta", apunta Meier-Gerdingh.