La vacuna antrigripal es la medida más eficaz para reducir la mortalidad en pacientes respiratorios crónicos


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La vacunación antigripal es la medida global más eficaz para reducir la morbimortalidad en pacientes respiratorios crónicos, entre los que figuran los de mayor rango de edad, aquellos con patologías crónicas y los que tienen sus sistemas inmunitarios más deteriorados, según han recordado desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con motivo de la puesta en marcha de la campaña antigripal en España.

"La gripe sigue constituyendo en España un problema de salud pública de gran magnitud, ya que obliga a destinar importantes recursos para frenar su elevada incidencia y por el relevante número de ingresos hospitalarios que se producen derivados de las complicaciones que puede presentar", según el coordinador del Área de Enfermedades Infecciosas y Tuberculosis de la SEPAR, Francisco Javier García Pérez.

Por ello, la implementación de la campaña de vacunación podría lograr evitar casi el 50% de las 2.000-3.000 muertes que se producen cada año en España por las complicaciones derivadas de la gripe.

"Como ocurre con otras vacunas, la antigripal estimula de forma segura a nuestro sistema inmune para que produzca anticuerpos que nos aseguren una protección eficaz. La eficacia de la vacuna antigripal varía entre individuos en función de su estado inmunológico. En adultos sanos oscila entre el 70 y el 90% de los casos y en población infantil su eficacia se sitúa en el 80% de los casos", ha detallado el citado especialista.

Además, en la mayoría de los casos, la vacunación no origina efectos secundarios importantes. La complicación más frecuente es un leve eritema y dolor en el sitio de punción que suele ceder a las 24 o 48 horas.

Los grupos que deberían recibir la vacunación antigripal son las personas mayores de 65 años (sobre todo si conviven en instituciones cerradas), las embarazadas, y los niños y adultos con enfermedades metabólicas, obesidad mórbida, insuficiencia renal, asplenia (o ausencia del bazo), hepatopatía crónica, anemia, enfermedad neuromuscular grave, cáncer e inmunodepresión.

También deberían vacunarse aquellas personas que podrían transmitir la gripe a poblaciones especialmente vulnerables. Eso incluye a personal que trabaja en centros sanitarios (también estudiantes), instituciones geriátricas, bomberos, cuerpos de seguridad del Estado, trabajadores de emergencias y de Protección Civil.

Por todo ello, desde la sociedad aconsejan que antes de vacunarse es "importante" consultar cualquier duda y seguir las recomendaciones de los médicos de Atención Primaria, de los especialistas correspondientes y de las Sociedades Científicas.

Asimismo, hay que tener en cuenta que el abordaje preventivo es la mejor estrategia frente a la gripe, porque está causada por un virus y los antibióticos no son eficaces para curarla.