La terapia de constructos personales: una opción más para las mujeres con fibromialgia y depresión

  • Dra. Esther Samper

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Según el estudio "EPISER" de la Sociedad Española de Reumatología, el 2,4 % de la población española padece fibromialgia, lo que supone en torno a 900.000 pacientes con esta enfermedad. El 90 % de los casos diagnosticados se dan en mujeres. 

Las personas con fibromialgia sufren a menudo trastornos de salud mental, entre los que destacan la ansiedad y la depresión. Múltiples síntomas como el dolor crónico musculoesquelético, los problemas de sueño y la fatiga favorecen la aparición de estos trastornos que agravan, a su vez, el curso de la fibromialgia.

La intervención psicológica mejor estudiada, la terapia cognitivo-conductual , ofrece un efecto positivo que va de pequeño a moderado para los pacientes con fibromialgia. Sin embargo, las personas con esta enfermedad muestran una respuesta dispar a dicho enfoque terapéutico y, por ello, se recomienda personalizar el tratamiento psicológico según las necesidades de cada una de ellas. Investigar la eficacia de otras psicoterapias ayudaría a aumentar el arsenal terapéutico en este terreno.

Con este objetivo en mente, investigadores de la Universidad de Barcelona, la Universitat Oberta de Catalunya y la Universidad de las Américas de Ecuador han evaluado la eficacia de la terapia de constructos personales para las mujeres que sufren fibromialgia y depresión, en comparación con la terapia estándar, la terapia cognitivo-conductual.

La terapia de constructos personales se basa en la teoría del constructo personal, establecida por George Kelly en 1955, que se considera precursora de las teorías de terapias cognitivas. Según esta teoría, la forma en la que cada persona observa y experimenta el mundo depende de unos constructos personales que se han ido generando a partir de sus vivencias y observaciones previas. Así, a través de un proceso de reconstrucción personal, es posible modificar el significado que tiene para el paciente las experiencias que vive.

Aunque la terapia de constructos personales se remonte a los años 50 del siglo pasado, esta psicoterapia no cuenta con el nivel de respaldo científico de la terapia cognitivo-conductual, evaluada por numerosos estudios. Mari Aguilera, autora principal del estudio, explica a Univadis España: “Es necesario generar evidencia empírica sobre si este tipo de terapias también son eficaces. Teníamos ya varios estudios en donde habíamos probado la terapia de constructos personales en pacientes con depresión. Este nuevo estudio es interesante porque muestra que es también eficaz con mujeres con fibromialgia y síntomas depresivos, la mayoría bastante graves”.

Los resultados del estudio se han publicado en la revista International Journal of Clinical and Health Psychology. Este consistió en un ensayo clínico controlado, aleatorizado y multicéntrico, que tuvo lugar en 8 centros de Atención Primaria y 2 centros de salud mental, incrementando así la diversidad clínica y sociodemográfica de las participantes. 

En total, se seleccionaron a 106 mujeres con fibromialgia y depresión (el 30 % también sufría síndrome de fatiga crónica):  55 para recibir terapia cognitivo conductual y 51 para terapia de constructos personales. Se ofreció a cada una de las pacientes 18 sesiones de una hora y se realizó un seguimiento de seis meses.

La terapia de constructos personales mostró una eficacia similar a la terapia cognitivo conductual en el alivio de los síntomas de depresión y de ansiedad, al finalizar el tratamiento y tras 6 meses de seguimiento. También se observaron mejoras, sin diferencias significativas entre ambas psicoterapias, en el dolor y en el impacto en la calidad de vida por la fibromialgia. En concreto, en torno a un 60 % de las pacientes mejoraron o se recuperaron tras el tratamiento con ambos tipos de tratamiento psicológico, usando como referencia la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS). A los 6 meses, estos porcentajes eran del 47 % para la terapia cognitivo conductual del 57 % para la terapia de constructos personales (sin diferencia estadísticamente significativa).

Una de las limitaciones más importantes del presente estudio, que resta robustez a los resultados, es el reducido tamaño muestral de ambos grupos. Parte de las participantes seleccionadas no llegaron a empezar con las intervenciones psicológicas o dejaron de asistir a ellas, aunque el porcentaje de abandono entraba dentro de lo esperado. Al final, el grupo de terapia cognitivo conductual contaba con 32 voluntarias y el grupo de terapia de constructos personales con 37. Los propios autores reconocen que este factor, unido a las dificultades para reclutar a mujeres con fibromialgia y depresión, impidió llegar al número deseado de 45 personas con el tratamiento completado en cada grupo.

Eparquio Delgado, Psicólogo Sanitario y Máster en Psicología Clínica, que no ha participado en el estudio, explica que serán necesarios más ensayos clínicos para validar la eficacia de la terapia de constructos personales para la depresión en mujeres con fibromialgia: “Para considerar eficaz una determinada psicoterapia son necesarios múltiples ensayos, así como un metaanálisis o una revisión sistemática” para valorar de forma conjunta los resultados.

Aguilera señala a Univadis España la importancia de estos resultados: "Si queremos que la terapia de constructos personales llegue al público general, y que incluso se pueda incorporar en la sanidad pública,  hay que demostrar que también es eficaz, al igual que la terapia cognitivo conductual. Lo importante es que los terapeutas cuenten con más herramientas, más allá de la terapia cognitivo conductual. Según el tipo de paciente y sus necesidades, puede ajustarse más aplicar técnicas más constructivistas”.