La terapia cognitiva conductual para el insomnio podría retrasar o revertir la atrofia del cerebro en la fibromialgia (J Sleep Med)


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Los resultados preliminares de un estudio piloto estadounidense sugieren que ocho semanas de terapia cognitiva conductual para el insomnio (TCC-I) pueden retrasar o incluso revertir la atrofia de la sustancia gris cortical en pacientes que tienen fibromialgia comórbida, gracias a que alteran la estructura del sistema nervioso central.

En esta investigación, publicada en el Journal of Clinical Sleep Medicine, los individuos que recibieron TCC-I registraron aumentos en el grosor cortical después del tratamiento, mientras que los individuos en un grupo control mostraron adelgazamiento de la corteza en relación con el valor inicial. Sorprendentemente, la terapia cognitivo-conductual para el dolor (TCC-P) no produjo resultados similares a TCC-I.

"Nuestros resultados preliminares sugieren que mientras TCC-P parecía simplemente reducir la atrofia cortical, TCC-I produjo aumentos en el grosor cortical después del tratamiento", detalla la investigadora principal del estudio, Christina McCrae, profesora en el departamento de Psiquiatría de la Universidad de Missouri y directora del Laboratorio de Investigación del Sueño MizZzou.

Tal como recuerdan los autores, el insomnio ocurre con frecuencia junto con la fibromialgia. La teoría de activación cognitiva del estrés (CATS) postula que el dolor y la fatiga pueden ser el resultado de una sensibilización psicobiológica subyacente compartida. La investigación, que utiliza imágenes por resonancia magnética, también ha demostrado que la fibromialgia está asociada con la atrofia de la sustancia gris cortical en ciertas regiones del cerebro.

Este análisis utilizó datos de un ensayo clínico más grande que investiga la eficacia de TCC-I y TCC-P para la fibromialgia y el insomnio crónico. De 2009 a 2012, los participantes fueron reclutados para el estudio original, y un subconjunto de participantes también se sometieron a una resonancia magnética antes y después de las ocho semanas de tratamiento. 37 pacientes fueron asignados aleatoriamente a TCC-I, TCC-P o un grupo de control. Ambas intervenciones consistieron en ocho sesiones individuales semanales de 50 minutos con un terapeuta capacitado.

"Demostrar que TCC-I, una intervención relativamente breve, puede revertir o resolver la plasticidad neuronal inadaptada relacionada con el dolor tiene implicaciones importantes para quienes padecen dolor crónico", asegura McCrae.