La tasa de muerte es más elevada en los pacientes con cáncer y con COVID-19 intrahospitalaria

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Los pacientes hospitalizados con cáncer presentan un riesgo elevado de COVID-19 intrahospitalaria que se asocia con un aumento de la mortalidad, por lo que, según los investigadores, estos pacientes deben recibir tratamiento en zonas sin COVID.

En un estudio observacional de pacientes con COVID-19 y cáncer, el 19 % de los pacientes presentaba COVID-19 adquirida durante una estancia hospitalaria sin relación con esta enfermedad y el 81 % presentaba COVID-19 extrahospitalaria.

A una mediana de seguimiento de 23 días, la tasa de mortalidad global fue del 28 %. Sin embargo, la tasa de mortalidad por cualquier causa en los pacientes con COVID-19 intrahospitalaria fue superior al doble de la de los pacientes con COVID-19 extrahospitalaria, del 47 % y el 23 %, respectivamente.

La Dra. Arielle Elkrief, de la Universidad de Montreal, informó de estos resultados durante la reunión virtual de la AACR: COVID-19 y cáncer.

La Dra. Elkrief afirmó: «Este es el primer informe en el que se describe una tasa elevada de COVID-19 intrahospitalaria en pacientes con cáncer, una tasa del 19 %». «Esto se asoció con una mortalidad elevada, tanto en los análisis univariantes como multivariantes».

En el estudio se incluyó a 250 adultos y 3 niños con COVID-19 y cáncer, a quienes se identificó entre el 3 de marzo y el 23 de mayo de 2020. Su edad oscilaba entre los 4 y los 95 años, pero la mediana de edad fue de 73 años.

Todos los pacientes sufrían cáncer invasivo y COVID-19 bien confirmada mediante análisis de laboratorio (95 %) o con sospecha de esta enfermedad (5 %). Los tipos de cáncer más frecuentes fueron similares a los observados en la población general. El cáncer de pulmón y el de mama eran los más frecuentes, seguidos de linfoma, cáncer de próstata y cáncer colorrectal. La mayoría de los pacientes recibía tratamiento antineoplásico activo; el más frecuente, quimioterapia.

La mayoría de los pacientes (n = 236) residía en Quebec, pero 17 pacientes residían en la Columbia Británica.

La Dra. Elkrief indicó: «Es importante señalar que Quebec era una de las zonas de Norteamérica más afectadas en el momento del estudio».

Desenlaces por grupo

Hubo 206 pacientes (81 %) que habían adquirido la COVID-19 de forma extrahospitalaria y 47 (19 %) que presentaban COVID-19 intrahospitalaria. Ambos grupos eran similares con respecto al sexo, el estado funcional y el estadio del cáncer. Se observó una ligera tendencia hacia una mayor cantidad de pacientes con tratamiento activo en el grupo de enfermedad intrahospitalaria, pero la diferencia no alcanzó significación estadística.

La mediana de la supervivencia general fue de 27 días en el grupo con enfermedad intrahospitalaria y de 71 días en el grupo con enfermedad extrahospitalaria (cociente de riesgos instantáneos: 2,2; P = 0,002).

En un análisis multivariante se mostró que la infección intrahospitalaria «se asociaba robusta e independientemente con la muerte», explicó la Dra. Elkrief. «Otros factores de riesgo de mal pronóstico incluían la edad, un mal estado [funcional] y el estadio avanzado del cáncer».

No hubo diferencias significativas entre los grupos con enfermedad intra- y extrahospitalaria en cuanto a otros desenlaces, incluidos los requisitos de oxígeno (43 % y 47 %, respectivamente), el ingreso en la UCI (13 % y 11 %), la necesidad de ventilación mecánica (6 % y 5 %) ni la duración de la estancia hospitalaria (mediana: 9,5 días y 8,5 días).

La Dra. Elkrief señaló que la baja tasa de ingreso en la UCI, teniendo en cuenta la tasa de mortalidad del 28 %, «podría reflejar que los pacientes con cáncer tienen menos probabilidades de ingresar en la UCI».

Aplicación de los resultados a la práctica

De acuerdo con la Dra. Elkrief, los resultados subrayan la importancia del cumplimiento de estrictas directrices de control de la infección para proteger a los pacientes vulnerables, como los que presentan cáncer.

En el marco ambulatorio, esto significa reducir las visitas presenciales por medio del aumento del uso de teleconsultas y, en el caso de los que necesiten atención en persona, deben usarse el cribado según los síntomas o el uso de las pruebas de reacción de polimerasa en cadena cuando se disponga de recursos, manifestó.

La Dra. Elkrief explicó: «Se aplican principios similares a las unidades de tratamiento de quimioterapia». Añadió que el personal debe evitar la contaminación cruzada entre las zonas con COVID y sin la enfermedad, y que «debe mantenerse la separación entre estas dos zonas y disponer de personal y equipo dedicados».

La Dra. Elkrief afirmó: «Los equipos de protección personal adecuados y los protocolos de higiene de manos estrictos son de suma importancia». «No hemos dejado atrás la amenaza de COVID-19; por ello continuamos haciendo valer estas estrategias para proteger a nuestros pacientes».

La moderadora de la sesión, la Dra. Gypsyamber D'Souza, epidemióloga de enfermedades infecciosas en la Johns Hopkins University en Baltimore, planteó la pregunta de si las elevadas tasas de infección intrahospitalaria y muerte en este estudio se relacionaban con el hecho de que los pacientes presentaran enfermedad más grave debido a las comorbilidades subyacentes.

La Dra. Elkrief explicó que la tasa de mortalidad general fue, efectivamente, superior al 13 % notificado en otros estudios y que puede reflejar una sobrerrepresentación de pacientes hospitalizados o con enfermedad más grave en la cohorte.

Sin embargo, los investigadores hicieron todo lo posible por incluir a todos los pacientes con cáncer y COVID-19 mediante el uso de cribado sistemático de listas y registros de pacientes ambulatorios y hospitalizados.

Además, en el análisis multivariante se incluyó tanto a pacientes hospitalizados como a pacientes ambulatorios, y se realizó el ajuste por los factores pronósticos negativos conocidos de los desenlaces de COVID-19. Estos incluían una edad avanzada, un mal estado funcional y las distintas comorbilidades.

El resultado de que la infección intrahospitalaria era un factor pronóstico independiente de muerte «nos llevó a considerar que la infección intrahospitalaria es un nuevo factor de riesgo independiente», explicó la Dra. Elkrief.

La Dra. Elkrief informó de que recibió apoyo de una subvención de AstraZeneca. La Dra. D'Souza no notificó ninguna relación económica.

El artículo se publicó originalmente en MDedge.