La somnolencia diurna en personas mayores puede ayudar a predecir enfermedades como diabetes, cáncer o hipertensión


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Las personas mayores que experimentan somnolencia diurna pueden estar en riesgo de desarrollar nuevas patologías, como diabetes, cáncer o hipertensión, según un estudio preliminar que se presentará en la 72ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología de Toronto (Canadá).

La hipersomnolencia se define como somnolencia diurna excesiva incluso después de haber dormido siete o más horas. Puede ser debilitante para algunas personas, afectando la forma en que se desempeñan en el trabajo y en otras actividades diarias.

"Prestar atención a la somnolencia en los adultos mayores podría ayudar a los médicos a predecir y prevenir futuras enfermedades", señala el autor del estudio, Maurice M. Ohayon, de la Universidad de Stanford (Estados Unidos).

En el estudio participaron 10.930 personas, el 34% de ellos con 65 años o más. Los investigadores los entrevistaron por teléfono dos veces, con tres años de diferencia. En la primera entrevista, el 23% de las personas mayores de 65 años cumplían los criterios de somnolencia excesiva. En la segunda entrevista, el 24% informó somnolencia excesiva. De ellos, el 41% dijo que era un problema crónico.

El estudio encontró que las personas que informaron somnolencia en la primera entrevista telefónica tenían un riesgo 2,3 veces mayor de desarrollar diabetes o hipertensión tres años más tarde que aquellas que no experimentaron somnolencia. También tenían el doble de probabilidades de desarrollar cáncer.

De las 840 personas que informaron somnolencia en la primera entrevista, 52 personas (6,2%) desarrollaron diabetes en comparación con 74 personas (2,9%) de las que nunca tuvieron sueño durante el día. Además, 20 personas (2,4%) desarrollaron cáncer en comparación con 21 personas (0,8%) de las que nunca tuvieron sueño durante el día.

Los resultados siguieron siendo los mismos después de que los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar la somnolencia diurna, como el género y la apnea del sueño.

Las personas que informaron somnolencia diurna durante ambas entrevistas tenían un riesgo 2,5 veces mayor de desarrollar enfermedad cardíaca.

Las personas que informaron somnolencia solo en la segunda entrevista tenían un 50% más de probabilidades de tener enfermedades del sistema musculoesquelético y del tejido conectivo, como artritis, tendinitis y lupus, que aquellas que no tenían somnolencia diurna.