La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) pone en marcha la campaña «Cero pacientes catalogados de alérgicos a antibióticos betalactámicos sin serlo»


  • Eliana Mesa
  • Noticias Médicas
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Puntos clave

  • Los pacientes alérgicos a antibióticos betalactámicos reciben un tratamiento alternativo, lo que incrementa el fracaso terapéutico, los efectos secundarios y el desarrollo de resistencias.
  • Un diagnóstico alergológico correcto de alergia a betalactámicos reduce las alergias reales hasta a un 15% de las sospechas de alergia.
  • Esta reducción puede tener un importante impacto socioeconómico en el sistema sanitario español.

En el ámbito hospitalario, los betalactámicos son los antibióticos que se administran de forma más frecuente. Se considera que entre un 10 % y un 15 % de los pacientes que requieren tratamiento con estos antibióticos son alérgicos a los mismos. Esta situación implica la administración de un antibiótico de segunda elección, lo que puede condicionar un aumento del fracaso terapéutico, una mayor toxicidad, un aumento de la estancia hospitalaria y un mayor desarrollo de resistencias a antibióticos, lo que supone un incremento del coste sanitario.

Sin embargo, un alto porcentaje de pacientes considerados alérgicos probablemente no lo sean. Tras un diagnóstico alergológico correcto se ha visto que solo un 15 % de los pacientes con sospechas de ser alérgicos a los antibióticos resultaron serlo. Por ello el Comité de Alergia a Medicamentos de la SEAIC está trabajando en la puesta en marcha de la campaña «Cero pacientes catalogados de alérgicos a antibióticos» betalactámicos sin serlo con el objetivo de concienciar tanto a la Administración como a los profesionales sanitarios y los pacientes del riesgo que supone estar categorizado erróneamente como paciente alérgico a betalactámicos.

Para ello se trabaja en la realización de un protocolo de diagnóstico preciso para los pacientes que sean sospechosos de ser alérgicos. Esto requeriría un abordaje multidisciplinar que cuente con la presencia de un alergólogo capacitado y la participación de los Servicios de Farmacia, Microbiología e Infecciosas. Esta aproximación al problema puede tener un gran impacto en el sistema sanitario y debe ser una parte fundamental de los programas de optimización de uso de antimicrobianos.