La sanidad española: una de las mejores del mundo. ¿Mito o realidad?

  • Andrea Jiménez

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Durante años se ha repetido como mantra que España cuenta con uno de los mejores sistemas sanitarios. ¿Pero qué tan cierta es esta afirmación? Tenemos la esperanza de vida más alta de Europa y una de las mejores del mundo: aunque la primera ola en el 2020 dejó muchas muertes por COVID-19 en la tercera edad, retrocediendo hasta los 82,4 años la esperanza de vida, cuando en el 2019 era de 84 años

Que España tenga una de las tasas de mortalidad más bajas por causas evitables y tratables indica que las intervenciones de salud pública y asistencia sanitaria resultan eficaces para prevenir la mortalidad prematura, a pesar de la falta de inversión en el sector. Mientras la media de la Unión Europea se encuentra en el 7 % del PIB, el gasto sanitario público en España en el 2019 supuso el 6,0 % del producto interior bruto. Y según Eurostat, el gasto sanitario per cápita en España es más de un 15 % inferior a la media de los países de la Unión.

“Los recortes a la sanidad no solo han afectado al sistema sino a su personal, que tiene un alto porcentaje de síntomas de burnout”, dice Tomás Cobo Castro, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM). “El bajo salario es un problema que desgasta a la profesión médica. Sobre todo, cuando se comparan a los sueldos de sus homólogos en otros países”, opina el anestesista. 

“Se nos ha vendido que la sanidad española es de las mejores del mundo, pero no es verdad. ¡Está hecha un desastre!”, afirma Javier Ruiz, colaborador jurídico de la Agrupación Sanitaria Española ASAES, una organización de carácter sindical que tiene como objetivo terminar con la situación de precariedad laboral. “Tenemos a los mejores profesionales, pero no el mejor sistema”, sostiene Ruiz.  ¿Cómo va a ser el mejor sistema el que abusa de la vocación y entrega de sus profesionales?”, se pregunta este abogado. “Tenemos médicos con contratos precarios hasta la edad de jubilación”, revela.

Como detectó la Encuesta sobre la situación de la profesión médica en España realizada por el CGCOM y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), un 8 % de los sanitarios temporales llevan así más de 20 años y hay profesionales mayores de 60 años que siguen encadenando contratos. Según este estudio, llevado a cabo justo antes de la pandemia, el 36 % de los médicos que trabajaba en la sanidad pública española tenía un contrato temporal y la mitad de ellos llevaba más de 6 años sin conseguir una plaza.

“Desde la ASAES estamos acostumbrados a atender a médicos que han encadenado contratos tras contratos hasta de un día y que se ven imposibilitados a coger una baja por lesión para no perder un trabajo”, dice Ruiz, para quien “el mal trato que el sistema le da a los sanitarios comienza por la temporalidad, pero se extiende a otros aspectos, como que no puedan tener unas vacaciones ni acceder a hipotecas debido a su inestabilidad profesional”.

“Tener una precariedad laboral casi del 50 %, afecta directamente a la atención primaria”, opina el presidente de la CGCOM. “Los contratos temporales dan lugar a una gran rotación del personal que impacta de forma grave a la atención de pacientes… ¡Resulta imposible conocer la especialidad de medicina familiar y comunitaria si el contrato que se tiene es de solo una semana!”, sostiene.

Crear sinergias entre la atención primaria y la hospitalaria 

La atención primaria sigue siendo el elemento central del sistema sanitario español que, “a pesar de su proactividad se ha visto muy resentida. Primero con los salvajes recortes y después por la pandemia”, dice Manuel Franco, miembro en la junta directiva y vocal de comunicación de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). “La tragedia del coronavirus ha visibilizado la falta de recursos para hacerle frente a la pandemia, así como el déficit de médicos. Se ha puesto de manifiesto la necesidad de invertir en toda la estructura sanitaria, tanto en material como en personal”, dice este epidemiólogo experto en Salud Pública.

Cobos coincide en que “la pandemia ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestro sistema sanitario y la necesidad que hay de reforzarlo. Por eso se ha aumentado tanto el presupuesto del Programa EU4Health que ha pasado a ser de 600.000 euros a casi 10.000 millones”. Esta iniciativa surge como una respuesta de la Unión Europea la COVID-19 y tiene como objetivo principal fortalecer los sistemas de salud en los próximos años.

Entre las medidas que el presidente de la CGCOM considera prioritarias para mejorar nuestra sanidad destaca la de crear sinergias entre la atención primaria y la hospitalaria. “El modelo ha ido evolucionando hacia la separación de dos bloques y debemos luchar contra esta tendencia reforzando los lazos entre un ámbito y otro, compartiendo historias clínicas, actividades asistenciales, que aquellos que trabajen en centros de salud se acostumbran a estar en primaria en hospitales y viceversa”, dice.

En opinión de Ruiz, un gran problema del sistema sanitario español es su alta politización, “las direcciones muchas veces se eligen a dedo”. En opinión del abogado, “los cargos de responsabilidad en el sistema deben profesionalizarse” y que no dependan de inclinaciones políticas.

Para Cobos otra falla de la sanidad es que no incluya la atención dental. “No puede ser que la salud bucal dependa al 100 % de la privada”, dice. En su opinión, si queremos mejorar el sistema de salud se debe reforzar la atención primaria y la atención sociosanitaria. “Debemos además prestar más atención y recursos a los profesionales sanitarios, mejorar sus salarios y condiciones laborales”. Además de acabar con la precariedad en el sector de salud, Cobos considera una medida prioritaria la formación médica continuada y poner en valor la medicina primaria. “No nos damos cuenta de su importante como medida preventiva”, dice y aclara que “a pesar de que la medicina primaria es una de las más importantes, a lo largo de la carrera no hay asignaturas que la enseñen, son muy pocas las clases relacionadas”, lamenta.