La proteína UV-DDB explora el daño en el ADN y supervisa su reparación (Nat Struct Mol Biol)


  • Noticias Médicas
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Científicos de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) han identificado una proteína que se encarga de mantener bajo control el daño constante que sufre el ADN de las células y supervisar su reparación.

Según su estudio, publicado en Nature Structural and Molecular Biology, la proteína llamada UV-DDB, que significa la unión al ADN dañada por los rayos ultravioleta, es útil más allá de la protección contra el sol. Esta nueva evidencia apunta a que el UV-DDB es un explorador del daño general del ADN y un supervisor del equipo de reparación molecular que lo arregla.

"Si vas a arreglar un bache, primero debes encontrarlo. Eso es lo que hace el UV-DDB. Identifica el daño en el ADN para que otro equipo pueda entrar y repararlo", explica el autor principal del estudio, Bennett Van Houten.

"UV-DDB es como un helicóptero que puede aterrizar y luego rodar durante un tramo -explica Van Houten-. También tiene la capacidad de encontrar el daño enterrado en los cromosomas y ayudar a las moléculas reparadoras del ADN a ir a lugares que de otra manera no podrían, de la forma en que un helicóptero puede sobrevolar áreas muy montañosas".

Cuando UV-DDB encuentra algún daño, actúa como un capataz para ayudar al equipo de reparación de ADN a entrar, arreglar las bases defectuosas y retirarse rápidamente. "Lo sorprendente es encontrar esas moléculas individuales en el espacio 3D -admite el coautor del estudio Simon Watkins-. El equipo ha desarrollado un ensayo que les permite rastrear las enzimas de reparación en 3D en las cuerdas de ADN mientras reparan el daño".

Para demostrar que UV-DDB realiza las mismas funciones en las células vivas, los autores provocaron daño oxidativo en los telómeros y UV-DDB entró en escena. Cuando la proteína no estaba disponible, las células fueron más sensibles al estrés oxidativo.

Estos resultados ayudan a explicar por qué los niños nacidos sin UV-DDB funcional, una enfermedad rara conocida como xeroderma pigmentoso, desarrollan cáncer de piel por exposición al sol, explica Van Houten. En el otro extremo del espectro, los pacientes con cáncer con niveles más altos de UV-DDB responden mejor a la terapia. "Está claro que esta proteína está involucrada en un problema muy fundamental -concluye-. No podríamos haber evolucionado fuera del barro si no tuviéramos una buena reparación del ADN".